Archivo de la etiqueta: Partidos y Juventudes Comunistas

SALUDOS AL SEGUNDO CONGRESO DE LA FEDERACIÓN DE JÓVENES COMUNISTAS DE MÉXICO

Estimados Camaradas de la Federación de Jóvenes Comunistas de reciban un saludo fraterno y revolucionario de la Dirección Nacional y de toda la militancia de la JUVENTUD COMUNISTA DE BOLIVIA.

 Queremos expresar a nombre de toda nuestra militancia nuestro más caluroso saludo a las distintas delegaciones provenientes de todos los rincones de México y a la dirección saliente de la FEDERACIÓN DE JÓVENES COMUNISTAS DE MÉXICO, estos dos días del evento congresal darán por finalizado una serie de trabajos y discusiones  desplegadas por la  militancia juvenil comunista mexicana llegando al objetivo:  la realización de su Segundo Congreso Nacional, evento máximo y final de meses de arduo trabajo organizacional, político e ideológico.

 Nos encontramos en momentos críticos, producto de la crisis económica del sistema capitalista en las cuales se vienen desarrollando conflictos inter imperialistas que desembocan en la lucha por mercados y dominio de las riquezas naturales, las cuales generan desde guerras contra países como en el caso de Siria lo cual ha demostrado la cara real del imperialismo, financiando a grupos de mercenarios para ocupar un país estratégico política, económica y geográficamente, también podemos ver cómo van creciendo las organizaciones fascistas especialmente en Europa donde se viene dando el desmantelamiento de las conquistas de los trabajadores y se necesita organizaciones de carácter represivo  para contener y reprimir a los trabajadores que luchan por mantener sus derechos, otra vez la crisis  recae sobre los hombros de la clase obrera.

 Ante este panorama en el cual los trabajadores y los jóvenes sufren la más brutal precarización de sus condiciones laborales, y el desempleo ataca a la mayor parte de la juventud, es necesario  que los comunistas convirtamos la rabia de la juventud  hacia un sistema que lo oprime y destruye, en conciencia política y social de que otra sociedad es posible y necesaria y que esta solo viene con la lucha política por el socialismo-comunismo.

   Para que nuestra lucha sea eficaz es necesaria una lucha sin tregua contra el oportunismo y el revisionismo, que vienen dándose como un fenómeno en la actualidad en el movimiento comunista internacional. Desenmascarar el oportunismo tal como lo hicieran Lenin, Stalin y los bolchevique en los debates de la II y III Internacional es una tarea necesaria y urgente.

 Sin duda la clase obrera, los jóvenes trabajadores y las distintas capas populares tienen en el Partido Comunista de México (PCM)  y la Federación de Jóvenes Comunistas (FJC)  su vanguardia ideológica, política y orgánica  para construir la sociedad anhelada por el pueblo mexicano: el socialismo – comunismo.

 Camaradas reciban un abrazo fraterno de toda la militancia de la Juventud Comunista de Bolivia, les deseamos éxitos en las deliberaciones y debates que se darán estos dos días en su congreso, reafirmamos una vez más los lazos de hermandad y afinidad ideológica entre nuestra organización la Juventud Comunista de Bolivia y la Federación de Jóvenes Comunistas (FJC) de México.

 ¡VIVA EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO!

¡VIVA EL MARXISMO-LENINISMO!

 ¡VIVA LA FEDERACION DE JOVENES COMUNISTAS!

 Por la Dirección Nacional de la Juventud Comunista de Bolivia

 DSC_0002 (FILEminimizer)

 

Anuncios

Programa del KKE

pintada-del-partido-comunista-griego-de-kke-en-rodas-41515325Prólogo

El KKE se fundó en 1918 como producto maduro del desarrollo del movimiento obrero en nuestro país, así como bajo el impacto de la Gran Revolución Socialista de Octubre de 1917 en Rusia.

El KKE es la vanguardia consciente y organizada de la clase obrera y tiene como objetivo estratégico el derrocamiento del capitalismo y la construcción del socialismo-comunismo.

La larga experiencia positiva y negativa del movimiento comunista internacional y del KKE ha confirmado que la clase obrera no puede cumplir su misión histórica si no tiene su propio Partido robusto, bien organizado y teóricamente armado, el Partido Comunista.

El KKE está guiado por la cosmovisión revolucionaria del marxismo-leninismo. Siguiendo sistemáticamente los nuevos logros científicos y tecnológicos trata de interpretar los desarrollos de manera dialéctica-materialista, generalizar la experiencia del movimiento obrero y popular en base a la ideología comunista y con criterio la necesidad de liberar a la clase obrera de la explotación. Ha combatido las teorías reaccionarias como la de Grecia como el “pariente pobre”, de la “inferioridad de las mujeres”, de las teorías racistas, del nacionalismo-cosmopolitismo del capital, del oscurantismo y la intolerancia, ha luchado por una educación popular profundamente humanística y científicamente fundamentada. Ha inspirado con su ideología y luchas a intelectuales y artistas radicales, se ha destacado como defensor firme y consecuente de la cultura del pueblo griego.

Desde su fundación, el KKE ha defendido el principio del internacionalismo proletario. Ha defendido la construcción socialista en la URSS, en los demás países de Europa, de Asia y en Cuba. Ha participado en la Internacional Comunista, ha expresado su solidaridad con las luchas de la clase obrera mundial, con los pueblos que luchaban por su liberación nacional, por el socialismo. El KKE también ha recibido, en períodos cruciales y difíciles de su lucha, la solidaridad y el apoyo del movimiento comunista y obrero internacional. Está luchando por el reagrupamiento del Movimiento Comunista Internacional después de la derrota y la crisis que ha sufrido y sigue sufriendo hasta hoy día, sobre todo después de la victoria de la contrarrevolución de 1989-1991.

El KKE, desde su fundación, ha estado al lado de la juventud de nuestro país. Se ha ocupado de sus problemas y futuro. Sigue confiando a la nueva generación, a su capacidad de contribuir a la construcción del futuro socialista.

Su trayectoria histórica entera demuestra la necesidad de su existencia en la sociedad griega. El KKE no ha perdido nunca su continuidad histórica. Ha combatido el oportunismo y el liquidacionismo en sus filas y ha sido capaz de sacar conclusiones de sus 95 años de actividad. Ha logrado mantener su carácter revolucionario en condiciones difíciles, mientras no ha tenido nunca miedo de reconocer sus errores, desviaciones, de hacer una autocrítica abierta ante el pueblo.

El KKE en sus 95 años de historia ha sido firmemente comprometido con los principios fundamentales de un Partido Comunista obrero revolucionario: el reconocimiento del papel dirigente de la clase obrera en el progreso social y la ideología marxista-leninista como teoría revolucionaria para la actividad política revolucionaria. No ha renunciado nunca a la lucha de clases, ni a la revolución socialista o la dictadura del proletariado.

El KKE ha soportado la turbulencia de la victoria de la contrarrevolución en la Unión Soviética y en los Estados de la construcción socialista en Europa y Asia. Esta resistencia no es accidental. Ha sido forjada con lazos históricos de sangre con la clase obrera y el campesinado pobre desde el primer momento de su fundación.

Desde 1918 en adelante, el KKE ha dado un contenido político a las luchas obreras contra la explotación capitalista y por ello resultó con muchos muertos, torturados y perseguidos. En las primeras décadas de su existencia, ha experimentado la represión estatal por todas las formas del poder burgués (parlamentaria, dictatorial) organizando con persistencia a la clase obrera, con resultados positivos para el movimiento popular. Ha sido firme en las condiciones particularmente duras de la clandestinidad en varios períodos. Ha jugado un papel principal en la lucha armada contra la “ocupación triple” (la ocupación del país de las tropas fascistas de Alemania, Italia, Bulgaria) con la Resistencia de EAM-ELAS. En dos ocasiones, el diciembre de 1944 y la lucha de tres años (1946-1949) del Ejército Democrático de Grecia (DSE), el movimiento obrero encabezado por el KKE y el movimiento campesino aliado entraron en conflicto armado con el poder burgués, que fue apoyado por la intervención militar imperialista directa, al principio de Gran Bretaña y luego de los EE.UU.

En su trayectoria de 95 años ha luchado contra la idea de que los explotados deben colaborar con los explotadores, de que deben someterse a los explotadores, y defendió las conquistas obreras y populares.

Las raíces históricas profundas del KKE en la clase obrera y el pueblo y el seguimiento firme de los principios del marxismo-leninismo explican por qué en crisis anteriores y sobre todo en 1968 y en 1991 ha logrado salvaguardar su continuidad histórica a pesar de la retirada de gran parte de sus fuerzas.

El KKE se ha reagrupado a nivel organizativo, ideológico y programático durante todo el período nuevo de su Historia, en base a los cinco Congresos intervinientes después de la crisis de 1991. El producto de esta trayectoria es este Programa aprobado por el 19º Congreso, que desarrolla la estrategia general del KKE por el socialismo y las tareas básicas de la lucha de clases.

 

Sigue leyendo

Los bolcheviques y la Revolución de octubre (Actas del POSDR (b))

Dejamos a continuacion un importante documento historico, las actas del POSDR (b) en un momento decisivo para la historia de la humanidad (agosto de 1917 a febrero de 1918), aqui se puede ver el pensamiento y la forma de organizarse de los bolcheviques previa toma del palacio de invierno y primeros dias de la primera revolucion socialista en la historia.

DESCARGAR AQUI:

Los bolcheviques y la revolucion de octubre

5cc5bdec44afd18d5d9a556fa7cc2a37_xl

La importancia del estudio crítico de la construcción del socialismo en el siglo XX para el fortalecimiento del movimiento obrero, para el contraataque eficaz

epa03198311-greek-leader-of-the-communist-party-kke-aleka-papariga-fpffge Aleka Papariga

Revista Comunista Internacional

Cuando dimos a la publicidad el tema del 18º Congreso, en que aparte del informe previsto se discutió un asunto especial sobre las conclusiones de la construcción socialista, algunos amigos del partido se preguntaron si fue apropiado, en las condiciones actuales con la apariencia de los primeros signos de la crisis económica capitalista, que el partido tratase un asunto tan importante que quizás, según su opinión, no hubiese  la primera línea de la actualidad. No es necesario recordarles la reacción de la prensa burguesa, los comentarios irónicos y cáusticos de periodistas conocidos que les molestó el hecho que nos ocupáramos de este asunto, aunque sabían de antemano porque tomamos esta decisión. La reacción de su parte era totalmente justificada. Tienen un instinto fuerte y perciben cualquier cosa que puede dar fuerza y dinámica al movimiento revolucionario.

Nosotros, desde el primer momento que nos dimos cuenta que el famoso rumbo de la perestroika no fue más que el inicio de la contrarrevolución y la derrota temporal del sistema socialista, entendimos que deberíamos ocuparnos de la gran tarea de dar respuestas a las preguntas razonables que surgieron tanto a nosotros como a todas las personas progresistas sobre lo sucedido, puesto que no estábamos preparados para este acontecimiento trágico. No lo habíamos previsto y desgraciadamente no teníamos los reflejos necesarios para reaccionar ni siquiera poco antes de que se arriara la bandera roja del Kremlin.

Dado que nuestro partido no estaba en poder, no teníamos ninguna responsabilidad directa en la construcción socialista. Pero fue cierto considerarnos como parte del problema. Sin embargo, la tormenta de la contrarrevolución impactó todos los partidos comunistas, creó una crisis interna, llevó algunos a la escisión o a la mutación total, y a otros les provocó confusiones o incluso cuestiones existenciales.

El KKE desde el primer período que se iba determinando el futuro del socialismo en la Unión Soviética, es decir desde 1989 hasta 1991, entró en una profunda crisis ideológica, política y organizativa que dio lugar a la escisión con el abandono de una parte significativa de los miembros del Comité Central dirigidos por el entonces Secretario General del CC. De hecho, ellos estaban promoviendo la condena del movimiento revolucionario y del curso de la construcción socialista, intentaban transformar el Partido en un partido izquierdista oportunista difundido en una alianza de izquierdas que apoyara ciertas reformas limitadas en la gestión del sistema.

La crisis reveló la existencia de una fuerte corriente oportunista de derecha en la dirección del partido que fue aprobada por el sistema político burgués. La crisis de la que sufrió el KKE no era solamente importada. Nunca la atribuimos únicamente al triunfo de la contrarrevolución y a su impacto interno. Los acontecimientos internacionales la revelaron antes, pero lo más importante es que definieron la magnitud de las pérdidas en el sentido de que la amargura del retroceso repentino dificultó a miles de comunistas de ver desde el primer momento el carácter de la crisis del partido que la llevaba a mucha gente a la desmovilización.

Nosotros, los miembros del CC que participamos en la confrontación de la crisis o que nos dimos cuenta más tarde, no debemos olvidar que hicimos nuestro deber en la base de nuestros estatutos que establecen el centralismo democrático que garantiza objetivamente los términos de la democracia dentro del partido para que se desarrolle el diálogo y el debate, para que todos traten de ello creando así una verdadera mayoría. Cuando las deficiencias en la dirección del partido abarcan asuntos de estrategia, literalmente de existencia del Partido, en aquel momento el órgano de dirección no puede ofrecer soluciones, se esconde detrás del problema mientras ello existe y es realmente una dinamita.

La escisión es inevitable en tales circunstancias. No es en generalmente y abstractamente un acontecimiento trágico. Finalmente dirige a la expulsión del partido revolucionario de las fuerzas y de los cuadros que han elegido la vía del consenso, que han elegido tomar acción conforme con las reglas del sistema político burgués. En tales casos la escisión da lugar a la consolidación cuando todas las opciones posibles se han agotado y no existe otro camino. Si hubiéramos actuado así pronto, si no existiera el injustificado (subrayamos que nos referimos a las condiciones concretas internacionales e internas) temor de escisión entonces seguramente bastantes miembros y algunos cuadros del partido no perderían su camino en un período tan crucial para el movimiento popular en general.

Una vez más el oportunismo de derechas aparece como fuerza de contrarrevolución en condiciones de socialismo, como fuerza de división del movimiento comunista revolucionario. Si no te lo haces frente a tiempo, si lo desprecias tiene la fuerza de infligir un golpe devastador y hacer retroceder al movimiento comunista décadas atrás.

Los años 1989-1991 fue uno de los períodos más duros que sufrió nuestro partido incluso en comparación con el período de ilegalidad o de derrota en la guerra civil de 1946-1949. Entonces hubo el ascendiente movimiento comunista, se había formado el sistema socialista en Europa, se había mejorado a nivel global la correlación de fuerzas internacional. Por lo tanto, la dificultad, la derrota en un país, no fueron suficientes para causar confusión y decepción profunda.

En fin, el KKE  encontró su camino a tiempo, mutatis mutandis, consiguió superar la crisis, ponerse a pie y mantener, incluso en aquel período, su prestigio e influencia al pueblo en un momento en que todos los “signos” estaban en contra de nosotros. El enemigo de clase empleando varias formas y mecanismos acogió a los cuadros del partido que lo habían abandonado, les asistió sistemáticamente y al mismo tiempo lanzó abiertamente su anticomunismo contra el KKE con todos los medios que disponía, ideológicos, políticos y con viles calumnias.

Sigue leyendo

Antonio Gramsci, digno militante marxista-leninista (I)

Alfredo Ponce[i]

gramsciDos cosas hacen levantar este artículo sobre el camarada Antonio Gramsci: 1) desmentir su desvinculación con el marxismo-leninismo (alentada por los académicos trotskistas); y, 2) desmitificar una supuesta “convicción humanista” absoluta que rechaza la violencia revolucionaria. Para aprovechar estos planteamientos, le sumaremos otra cuestión, la construcción del Hombre Nuevo.

El movimiento reformista europeo –que nunca nada ha conquistado y mucho menos ha organizado–, necesitó referentes para echar andar sus pretensiones al abandonar el marxismo-leninismo (desde las primeras décadas del siglo XX), asegurando que con la violencia revolucionaria a nada se podía llegar. Negaron la lucha de clases y legitimaron los artilugios y mecanismos de la democracia burguesa como única vía para alcanzar el Poder.

El eurocomunismo –consolidado como tendencia reformista en la década de 1970–, ante la ausencia de una guía real para su incurable intensión, procuró usar como bandera para sí la imagen del camarada Antonio Gramsci; en que, por ejemplo, José María Laso, uno de los ideólogos reformistas en el Partido Comunista de España (PCE), etiquetó a Gramsci como un “precursor del eurocomunismo”. Para ello, se aprovecharon de que el Partido Comunista Italiano (PCI), dirigido por Palmiro Togliatti, a finales de la II Guerra Mundial (1944-45) empieza un viraje radical (Giro de Salerno), traicionando todo el trabajo que Gramsci había conquistado para la toma revolucionaria del Poder, desmovilizando las milicias partisanas y asimilando completamente las formas y métodos de la democracia burguesa y su parlamentarismo.

En Venezuela, el caso más connotado de transfuguismo revisionista –que naturalmente degeneró hacia el reformismo–, fue el del Movimiento al Socialismo (MAS), encabezado por Pompeyo Márquez y Teodoro Petkoff, que, en 1980, al ser este último electo como presidente de la organización, la Embajada norteamericana y la rancia socialdemocracia fueron a celebrar su ascenso.

Los principales difusores de la literatura manipulada de Gramsci han sido los académicos trotskistas, con el mero propósito de despreciar al leninismo y, por consiguiente, a la militancia comunista. Tal es la intensión del trotskismo: dividir, asfixiar y debilitar al movimiento comunista internacional que lucha bajos las banderas del marxismo-leninismo.

Actualmente, Nestor Kohan –un vehemente académico trotskista–, no pierde oportunidad en cuanto libro o artículo escribe sobre Gramsci, para situarlo como un marxista occidental que desprecia al “marxismo soviético”, a Stalin y “seduce a Trotski” en su idea de la “revolución permanente”. Ante este absurdo, el mismo Gramsci ya tenía su propia posición y decía en 1927 que: “Las debilidades teóricas de esta forma moderna del viejo mecanicismo quedan enmascaradas por la teoría general de la revolución permanente, que no es sino una previsión genérica presentada como dogma y que se destruye por sí misma, por el hecho de que no se manifiesta fáctica y efectivamente”.


[i] Publicado originalmente en Tribuna Popular Nº 2960.

  • Tribuna Popular es organo de prensa del Partido Comunista de Venezuela

Algunos rasgos del oportunismo en América

Pável Blanco Cabrera/Héctor Colío Galindo

El oportunismo, reformpavel3ismo y revisionismo buscan en la actualidad, con un discurso renovado, los viejos objetivos de separar a la clase obrera y sus partidos comunistas de los fundamentos del marxismo, de la lucha revolucionaria contra el capitalismo, del principio de la dictadura del proletariado, del papel revolucionario de la clase obrera y su partido de vanguardia en la revolución socialista y en la construcción del socialismo-comunismo.

Constituye una gran lección la lucha contra el oportunismo y la degeneración de la II Internacional librada por los bolcheviques y otros marxistas que se agruparon en la Izquierda de Zimmerwald, los espartaquistas en Alemania y de muchos partidos, tendencias y grupos que estarían en la base de la III Internacional, la Internacional Comunista.

Históricamente el oportunismo buscó deformar, envilecer, adocenar, domesticar al marxismo, sometiéndolo al ataque directo, tergiversando a los clásicos, llegando inclusive a la grosera mutilación de los textos1 para presentar versiones útiles a la política del gradualismo, del parlamentarismo, la coexistencia con el capitalismo y el abandono de la lucha por el poder. El oportunismo llevó a los partidos de la II Internacional a una posición claudicante y asumió complicidad criminal con el imperialismo durante la Primera Guerra Mundial; fungió directamente como aparato de represión del capital contra la revolución alemana y fue responsable del asesinato de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht.

Todas las fuerzas del oportunismo se volcaron contra la Gran Revolución Socialista de Octubre y apoyaron a la contrarrevolución que buscó derrocar el poder soviético de los obreros y campesinos, justificando la intervención imperialista, el cerco sanitario.

La experiencia ha venido demostrando que la lucha contra el oportunismo, reformismo y revisionismo es  de gran importancia ideológica, pues es una cuestión de vida o muerte para la existencia del partido de la clase obrera, para la revolución proletaria y para la construcción del poder obrero. Vladimir Ilich Lenin insistió en varios trabajos que la lucha por el socialismo es incompleta sin la lucha contra el oportunismo, y ello fue rasgo de identidad de los nuevos partidos construidos por la Internacional Comunista, tal y como se refleja en varios de sus documentos que hablan de la lucha constante e implacable contra los “auxiliares de la burguesía”, de reconocer la necesidad de una ruptura total y absoluta con el reformismo “ya que sin ésto es imposible una política comunista consecuente”2; de lo contrario, la III Internacional terminaría –se alertaba- por parecerse mucho a la fenecida II Internacional.

Y éste frente ideológico no puede considerarse temporal, concluido o reducido a una etapa que quedó en el pasado de la historia del movimiento comunista.

El oportunismo es una fuerza auxiliar de la burguesía para retrasar los procesos de ascenso de la lucha de clases, contener la oleada revolucionaria y fomentar la contrarrevolución, pero no debemos subestimar que su actuación es constante y en todos los periodos, mas con una peligrosidad creciente cuando es posible que, por el ciclo del capital, entre la clase obrera haya condiciones para la radicalización de la consciencia. Hoy mismo en Europa y en América es un soporte fundamental del imperialismo, recibiendo inclusive financiamiento de los monopolios para la acción política, desde ONG’s, actividades ideológicas y sobre todo promoción de formas alternativas de la gestión capitalista de “rostro humano”. Éste es el rol del Partido de la Izquierda Europea, al que peligrosamente se emparenta cada día más el Foro de Sao Paulo3, a pesar de una retórica que critica la gestión neoliberal y que promueve políticas públicas asistencialistas4.

Las manifestaciones del oportunismo hoy son en un doble nivel. El primero, socavando al interior de los partidos comunistas y obreros para que pierdan sus rasgos de identidad, sus características revolucionarias y terminen transformados en partidos formalmente comunistas, pero socialdemócratas de hecho, mutando en organizaciones oportunistas. El segundo es la promoción de agrupaciones directamente con ese carácter, integradas por ex-comunistas, maoístas, trotskistas, socialdemócratas, cómo el Bloque de Izquierda en Portugal y Syriza en Grecia.

El frente ideológico contra el oportunismo es una necesidad; descuidarlo, desdeñarlo, omitirlo, conduce a la liquidación de los partidos comunistas. Por ejemplo, el PCM abrazó la tendencia browderista, al igual que otros partidos de América Latina. Como sabemos, el PC de los EEUU estuvo a un paso de la disolución con la intentona de volverlo una asociación, una especie de club ideológico. En México ése modelo era la Liga Socialista donde el PCM debería disolverse. Los partidos colombiano, cubano y dominicano cambiaron de nombre inscritos en aquella corriente. El PCM disolvió sus células en la industria y sindicatos y renunció provisionalmente al centralismo democrático, y cambió de nombre de Partido Comunista de México a Partido Comunista Mexicano; además de las graves lesiones a la estructura leninista se adoptaron políticas de coexistencia con secciones de la burguesía a las que se llamó “nacional” y “progresista” y se renunció a la vía revolucionaria para la conquista del poder. La Carta de J. Duclos, así como las críticas de otros partidos, generaron reacciones de reagrupamiento militante de los comunistas para evitar la liquidación y reconstruir los partidos.

 

En documentos posteriores5 el PCM reconocía que la condena al browderismo sólo fue formal y ello repercutió en los años siguientes, pues no se reaccionó a ciertas políticas de orientación oportunista promovidas a partir del XX Congreso del PCUS, como la cuestión de las llamadas “Vías nacionales” al socialismo, de la posibilidad del camino pacífico adoptándolo no como una excepción, sino como generalidad para el movimiento comunista, basado en las políticas de los partidos francés e italiano.

El PCM fue permeado y empezó a corroerse hasta su disolución en 1981, para mutar primero en un partido socialista y luego en el Partido de la Revolución Democrática (Afiliado a la Internacional Socialista, promotor de la gestión keynesiana y represor del movimiento obrero y popular), un partido de la clase dominante presentado por la propaganda como el partido de la izquierda en México. Las difíciles condiciones de reconstrucción del PCM y el nivel de desarrollo político de la clase obrera en la lucha demuestran que el objetivo al liquidar en los 80’s al PCM era asestar un golpe demoledor a la lucha proletaria, retrasarlo por décadas.

Tan es de actualidad la cuestión que hoy mismo en los EEUU el Partido Comunista enfrenta un problema similar al que sufrió  con Earl Browder, cuando la corriente oportunista que encabeza Sam Webb, el Presidente del Partido, propone una plataforma para despojarlo de sus características, liquidarlo y convertirlo en una fuerza auxiliar del Partido Demócrata. Esta plataforma contiene muchos elementos promovidos por el eurocomunismo, por el proceso que llevó a la liquidación del PCM, y que hoy corroen a varios partidos comunistas, incluyendo algunos de América.

Insistimos en la importancia de combatir las tendencias oportunistas; enunciar los rasgos que manifiesta en América nos mostrará que, más allá de algunas especificidades, son generales al oportunismo internacional.

Lo general y lo específico y la desviación que implica poner el acento en las particularidades.

El marxismo-leninismo, base ideológica de los partidos comunistas, teoría revolucionaria de la clase obrera, se sustenta en el materialismo dialectico, el materialismo histórico y la economía política. Busca extraer lo que es más general de la realidad al estudiar el desarrollo de la historia, los modos de producción, el conflicto socioclasista, las regularidades en la sociedad, las leyes que rigen los cambios y revoluciones.

Las particularidades, lo específico, deben tomarse en cuenta, pues el marxismo-leninismo se enriquece creativamente, pero no puede ser lo determinante en los enfoques, en el análisis.

Con el argumento de desmarcarse del dogmatismo y de análisis ajenos a la realidad se produce un llamado a mestizar el marxismo, reproduciendo la crítica academicista que asume como objetivo disociar a Engels de Marx y a Lenin de Marx. Algunos partidos latinoamericanos –y hoy mismo el PC de los EEUU se lo plantea- se desmarcan del leninismo que, señalan, corresponde a las particularidades de Rusia y a otra etapa histórica. En el fondo, se trata de una renuncia a las posiciones revolucionarias del marxismo, y desde el punto de vista teórico es insostenible. Es también una fuente de desviaciones políticas que conducen al movimientismo, desnaturalizan el rol del partido y el papel de la clase obrera.

La llamada latinoamericanización del marxismo tiene mucho en común con operaciones corrosivas previas, como las de Santiago Carrillo y los eurocomunistas, y el “marxismo occidental”. Pues se rechaza abiertamente el materialismo dialéctico, la dictadura del proletariado y se dirige un ataque a la historia de los partidos comunistas.

Es notable como algunos partidos comunistas se asimilan acríticamente a esas posiciones y las promueven, por ejemplo, al asumir la distribución de la editorial Ocean Sur de origen trotskista, en cuyo catálogo de publicaciones predomina el ataque al socialismo construido en el siglo XX y se difunden críticas al marxismo-leninismo llamándolo “ideología estatal soviética”; todo ello escudado en la promoción editorial de materiales relativos a la Revolución Cubana.

Aspectos esenciales del materialismo dialéctico, como el ateísmo filosófico, se soslayan bajo la presión de corrientes como la teología de la liberación.

De la misma fuente es el argumento de que el marxismo es eurocéntrico; pero el mestizaje ecléctico con barniz misticista termina por levantar al latinoamericanismo como el alfa y omega.

No hay preocupación por la reedición de los clásicos, pero sí por divulgar a estos modernos deformadores, que de ser limitados al claustro universitario los ubicaríamos en el folklore, pero que ejercen gran influencia al seno de algunos partidos comunistas. La debilidad en el frente ideológico, el limitado desarrollo de investigaciones y trabajos teórico-científicos desde nuestras posiciones de clase, lleva a varios partidos a ser sorprendidos por el contrabando ideológico de quienes atacan al marxismo presentándose como “marxistas”. Como un ejemplo recordamos el caso ocurrido no hace muchos años de H. Dieterich, uno de los ideólogos del “socialismo del siglo XXI”, al que la prensa de algunos partidos comunistas reservaba algunos espacios.

La desviación ideológica, el eclecticismo, el acento por la especificidad, están en la base de nuevas revisiones al marxismo.

Otro rasgo negativo es el que deja de lado las leyes generales de la revolución, apelando a la “originalidad” de procesos sociales anteriores y en curso. Una premisa del movimiento comunista internacional, sustentada desde el triunfo de la Gran Revolución Socialista de Octubre, es el carácter de la época, a la que situamos como la del imperialismo y las revoluciones proletarias, la de la transición del capitalismo al socialismo; consideramos que el triunfo temporal de la contrarrevolución no altera la premisa.

Programáticamente, el oportunismo introduce un debate y una estrategia sobre la transición, que postergan las tareas de la clase obrera y su partido comunista. ¿Cuál es el argumento? Sobre todo a partir del triunfo de la Revolución China, tuvo recepción el enfoque de Mao Tse Tung sobre las contradicciones en el seno de la burguesía y la existencia de un “sector nacional” de ésta en antagonismo con el imperialismo. Esta burguesía nacional se convierte en tal enfoque en aliada estratégica de la clase obrera en la lucha antimperialista y para alcanzar una meta programática que es la de romper las cadenas de la dependencia con el imperialismo norteamericano. Existen matices en torno a las causas de la dependencia; algunos sostienen la errónea concepción de que el colonialismo es identificable a las relaciones feudales o semifeudales; otros sostienen la caracterización de un capitalismo deformado e incompleto, lo que coloca una serie de cuestiones para el marxismo leninismo, una política clasista y las tareas de los partidos comunistas.

En primer lugar, las del propio desarrollo de las relaciones capitalistas muestran que el posicionamiento alrededor de la dependencia no es dialéctico. Los procesos de acumulación, concentración y centralización llevan al surgimiento de los monopolios, que terminan predominando en la economía y la política sin importar fronteras ni nacionalidades. Lo que existe son relaciones de interdependencia que colocan por un lado a los monopolios y por otro a la clase obrera, es decir, la contradicción capital-trabajo. Expliquemos un poco.

Quienes en México sostienen que la principal tarea es conquistar la independencia con relación a los EEUU y trabajan para una alianza pluriclasista con sectores de la burguesía interesados, olvidan que lo que ellos llaman burguesía nacional hoy conforma monopolios que hacen parte ya del imperialismo, que exportan capitales y que explotan trabajadores de varios países6. Algunos de estos monopolios mexicanos son dominantes a nivel continental e inclusive al interior de los EEUU (como es el caso de telecomunicaciones y algunas mineras).

La lucha por la independencia concebida así  no es más que la búsqueda de una nueva gestión del capitalismo con aliados por demás ficticios.

Es además incompleta la apreciación de que el imperialismo son sólo los EEUU. El imperialismo es el capitalismo de los monopolios y tiene por uno de sus centros a los EEUU, pero también a la UE, y a toda acción de los monopolios y relaciones interestatales. Pongamos por ejemplo el sur del continente, donde la expansión de los monopolios brasileños es una realidad. O el Mercosur, que es una alianza interestatal de carácter capitalista que teje relaciones de interdependencia cada día más estrechas con la Unión Europea7.

Esta concepción de alianzas con sectores de la burguesía se rebautizó de manera contemporánea como “progresismo”, y varios partidos comunistas colaboran con ellos en la formación de gobiernos que no ocultan su naturaleza de clase y practican políticas de beneficio de las superganancias de los monopolios, donde Brasil es el ejemplo evidente.

En tal política de alianzas, el rol de la clase obrera y los partidos comunistas que en ella participan es subordinado; es un problema riesgoso pues la independencia de clase y la autonomía del partido dejan de ser las tareas prioritarias, el deber inclaudicable, dejan de ser organizaciones militantes y se transforman en agrupaciones de afiliados para las que el socialismo se vuelve una opción distante, y que al fijar una etapa intermedia de larga duración las coloca en la colaboración de clases, los pactos sociales, y en un parlamentarismo funcional al progresismo que es una forma de gestión del capitalismo.

Los procesos de Venezuela, Ecuador y Bolivia presentan una problemática distinta frente a la que algunos partidos se posicionan renunciando a la teoría marxista del Estado. El proceso social venezolano es muy importante, sin embargo no es aún una revolución: ¿cómo llamar revolución a un proceso donde no surgió un nuevo Estado, donde el anterior no fue destruido y es la estructura con la que se sigue gobernando? ¿En el que no se han socializado los medios de producción ni impulsado al sector primario y secundario de la economía? Tenemos claro que es una disyuntiva planteada con tensiones y conflictos, donde aún está por resolverse el rumbo definitivo, donde hoy predominan las posiciones de las capas medias, y sujeto a ataques financiados por los monopolios. Y no tenemos una posición neutral, nos colocamos solidarios con la fuerzas más avanzadas, el PCV entre ellas. Pero es inexacto y erróneo promoverlo como camino, llamando revolución a lo que aún no lo es.

El ataque al socialismo construido en el siglo XX, argumento del oportunismo

Uno de los rasgos distintivos del oportunismo es el ataque a la experiencia de la construcción socialista en la URSS y otros países, a la que se denosta retomando argumentos del trotskismo y del anticomunismo.

Resumen sus posiciones los oportunistas en la ausencia de condiciones objetivas para el socialismo, como en su día Kautsky; en supuestas tendencias antidemocráticas y burocráticas, atacando la planificación de la economía y proponiendo la coexistencia de diversos tipos de propiedad así como de las relaciones mercantiles.

 

Toda la artillería acumulada por el capital es presentada en nuevas versiones. Algunos partidos comunistas confrontan esta situación, otros omiten el tema y otros se adhieren a tales posiciones. Por ello varios partidos comunistas incorporaron no sólo a nivel de propaganda sino como concepción programática la propuesta del “socialismo del siglo XXI”, que como ya han señalado los marxistas-leninistas, es una manifestación contra la revolución socialista y el trabajo de los comunistas.

 

Estos rasgos del oportunismo en el continente no son inconexos, y aunque no se expresan con coherencia, nitidez y en ocasiones intentan mixturarse con el marxismo-leninismo, colocan al movimiento comunista frente a serios problemas.

 

Inclusive ciertos rangos de beligerancia oportunista fueron expresados por el PCdoB durante el pasado Encuentro de Partidos Comunistas y Obreros efectuado en Atenas en diciembre de 2011, cuando eufemísticamente expresó que la participación de los comunistas en gobiernos progresistas es una muestra de madurez, y que la crítica a ello es una posición sectaria y alejada de las masas; la colaboración de clases sería entonces lo correcto, en tanto que la independencia de clase y autonomía del Partido Comunista serían lo incorrecto. Es evidente el deslizamiento a posiciones oportunistas del PCdoB.

 

En una apreciación muy general, en América –excepción hecha de Cuba- predominan las relaciones capitalistas, independientemente de que en algunos países se expresen aún relaciones precapitalistas en el campo. Está definido el antagonismo entre capital y trabajo, y la tendencia a la proletarización aumenta entre las capas medias. Como en todo el mundo, los limites históricos del capitalismo sitúan el impostergable objetivo para la clase obrera de luchar por el derrocamiento de la burguesía y la construcción del socialismo-comunismo. El oportunismo como fuerza de choque del capital intenta evitarlo. Es necesario para los partidos comunistas estar en guardia y combatirlo permanentemente.

 

* Pável Blanco Cabrera es el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de México. Héctor Colío Galindoes miembro del Politburo del Comité Central del Partido Comunista de México.

 

1 Por ejemplo la Introducción a La lucha de clases en Francia de 1895 de F. Engels.

2 Por ejemplo en Condiciones de ingreso a la Internacional Comunista redactado por Lenin para el II Congreso Mundial de la Comintern.

3 Base objetiva de ello es la mayor interdependencia del Mercosur con la Unión Europea, el aumento de las relaciones económicas.

4 El antineoliberalismo cuestiona una forma de gestión del capitalismo, mas la alternativa no es necesariamente anticapitalista, socialista-comunista, sino que en muchos casos por otras gestiones, como el keynesianismo, tal y como lo demuestran los procesos “progresistas” en Argentina, Uruguay y Brasil.

5 La lucha interna en el Partido durante los años de 1939 a 1948. Características principales. Comité Centra del Partido Comunista Mexicano.

6 Por ejemplo América Móvil, Industrial Minera México, Cemex, Grupo Bimbo.

7 No hay que desdeñar que el llamado “progresismo” predominante en el Foro de Sao Paulo y además gobernante en Brasil, Argentina y Uruguay, es el que empuja la internacionalización del Foro de Sao Paulo sobre todo con base en fuertes vínculos con el Partido de la Izquierda Europea.

Debemos de confrontar al sistema explotador, que solo crea guerras, refugiados, inmigración y pobreza.

Debemos de confrontar al sistema explotador, que solo crea guerras, refugiados, inmigración y pobreza. Fuerte-inmigracion-Mediterraneo-entradas-Hungria_EDIIMA20150828_0659_4

DECLARACIÓN CONJUNTA DE PARTIDOS COMUNISTAS Y OBREROS

Nosotros, partidos comunistas y obreros que suscribimos:

Denunciamos la agresividad imperialista, las intervenciones y las guerras de los Estados Unidos, la OTAN, la Unión Europea y sus aliados, tales como Turquía, Arabia Saudita y Qatar. La actividad criminal de estas potencias ha causado que millones de personas  pasen a ser refugiados e inmigrantes.

Todos los gobiernos burgueses que han estado participando todos estos años con ejércitos, proveyendo todo tipo de asistencia y reproduciendo todos los pretextos utilizados para justificar el desencadenamiento de estas intervenciones imperialistas también tienen una grave responsabilidad.

Denunciamos a la Unión Europea y a los gobiernos burgueses, que siguen una línea de represión policial y militar contra los refugiados, quienes tratan de escapar de la guerra, la miseria y las redes de tráfico de personas.

Llamamos al reforzamiento de la unidad de clase y de la solidaridad popular contra los pueblos que son víctimas de las intervenciones imperialistas y de la explotación capitalista.

Llamamos  a los pueblos a intensificar la lucha contra las causas del desarraigo de millones de personas de sus hogares, y al mismo tiempo a levantarse hombro con hombro junto a los inmigrantes y los refugiados, quienes están experimentando condiciones inhumanas. Los pueblos deben exigir a sus gobiernos que tomen las medidas necesarias para recibir y dar cobijo a los inmigrantes y refugiados de una manera digna, y también exigir la abolición de los mecanismos represivos de la Unión Europea, incluyendo el reglamento Dublín III.

Los Partidos Comunistas y Obreros luchan contra los intentos de la clase burguesa y de los gobiernos burgueses de utilizar la inmigración y la cuestión de los refugiados como un medio para abolir los derechos laborales y para intensificar la explotación de los refugiados e inmigrantes, de la clase obrera en su conjunto, en los países receptores.

En favor de los intereses de los trabajadores debemos unir nuestra fuerza e intensificar la lucha contra los EE.UU., la OTAN y la Unión Europea, las intervenciones imperialistas y las guerras; contra todo intento de los imperialistas por manipular a los pueblos. Debemos de organizar y entrar en conflicto con el sistema explotador que genera guerras, refugiados, inmigración y pobreza. Así, podrán ser creadas las condiciones que permitirán a los refugiados y a los inmigrantes volver a sus respectivos países de origen, con los pueblos a cargo de su propio destino.

 Partido Comunista de Albania, Partido Argelino por la Democracia y el Socialismo, Partido Comunista de Australia, Partido Comunista de Bangladesh, Partido Comunista de Inglaterra, Partido Comunista Obrero de Bielorrusia, Unión de los Comunistas en Bulgaria, Partido Comunista de Canadá, Partido Progresista del Pueblo Trabajador de Chipre (AKEL), Partido Comunista en Dinamarca, Partido Comunista de Dinamarca, Partido Comunista de Finlandia, Partido Comunista Alemán, Partido Comunista Unificado de Georgia, Partido Comunista de Grecia, Partido del Pueblo Progresista de Guyana, Partido Comunista de Irlanda, Partido de los Trabajadores de Irlanda, Partido Comunista, Italia, Partido Comunista de Malta, Partido Comunista de México, Partido Popular Socialista de México, Partido Comunista de Noruega, Partido Comunista de Paquistán, Partido Comunista de Palestina, Partido Comunista de Filipinas-1930, Partido Comunista Obrero de Rusia, Partido Comunista de la Unión Soviética, Partido Comunista de la Federación Rusa, Nuevo Partido Comunista de Yugoslavia, Partido de los Comunistas de Serbia, Partido Comunista de Eslovaquia, Partido Comunista de los Pueblos de España, Partido Comunista de Suecia, Partido Comunista Sirio, Partido Comunista de Tadjikistan, Partido Comunista, Turquía, Partido Comunista de Ucrania, Unión de Comunistas de Ucrania, Partido de los Comunistas de EEUU.