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América Latina en la Internacional Comunista, 1919 – 1943. Diccionario Biográfico

Dejamos este interesante documento sobre el papel jugado por los comunistas latinoamericanos en la Internacional Comunista.

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America Latina en la Internacional Comunista

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Discurso de Stalin al fallecimiento del camarada Lenin

Discurso del camarada Stalin, pronunciado en el 2º Congreso de los Soviets de la URSS, tras el fallecimiento del camarada Lenin.StalinconKaganovichMaoBulganinVishinskyJruschov-Dic1949

26 de Enero de 1924.

CAMARADAS:

Nosotros, los comunistas, somos hombres de un temple especial. Estamos hechos de una trama especial. Somos los que forman el ejército del gran estratega proletario, el ejército del camarada Lenin. No hay nada más alto que el honor se pertenecer a este ejército. No hay nada superior al título de miembro del Partido, cuyo fundador y jefe es el camarada Lenin.

No es dado a todos ser miembros de tal Partido. Los hijos de  la clase obrera, los hijos de la miseria y de la lucha, los que sufren las privaciones más duras y realizan los esfuerzos más heroicos, éstos son los que, ante todo, deben ser miembros de este Partido. Es por esto por lo que el Partido de los leninistas, el Partido de los comunistas se llama el Partido de la clase obrera.

AL DEJARNOS, EL CAMARADA LENIN NOS LEGO EL DEBER DE MANTENER EN ALTO Y CONSERVAR  EN TODA SU PUREZA EL GRAN TITULO DE MIEMBRO DEL PARTIDO. 

¡TE JURAMOS, CAMARADA LENIN, QUE EJECUTAREMOS CON HONOR ESTE MANDATO!

Durante 25 años, el camarada Lenin educó a nuestro Partido e hizo de él el Partido obrero más sólido y mejor templado del mundo. Los golpes del zarismo y de sus pretorianos, la rabia furiosa de la burguesía y de los terratenientes, los asaltos amados de Kolchak y de Denikin, la intervención armada de Inglaterra y de Francia, las mentiras y las calumnias de la prensa burguesa y de sus innumerables órganos, todos a lo largo de un cuarto de siglo. Pero nuestro Partido seguía erguido como una roca, rechazando los golpes innumerables de sus enemigos y llevando a la clase obrera adelante, hacia la victoria. Es en combates duros en los que nuestro Partido forjó la unidad y la cohesión de sus filas. Y gracias a esa unidad y a esa cohesión consiguió vencer a los enemigos de la clase obrera.

AL DEJARNOS, EL CAMARADA LENIN NOS LEGO EL DEBER DE VELAR POR LA UNIDAD DE NUESTRO PARTIDO COMO POR LAS NIÑAS DE NUESTROS OJOS. 

¡TE JURAMOS, CAMARADA LENIN, QUE EJECUTAREMOS CON HONOR TAMBIÉN ESTE MANDATO!

El destino de la clase obrera es penoso, insoportable. Pesados y crueles son los sufrimientos de los trabajadores. Esclavos y amos, siervos y señores, campesinos y terratenientes, obreros y capitalistas, oprimidos y opresores; es así como estaba constituido el mundo durante siglos, y así como sigue todavía hoy en la enorme mayoría de los países. Decenas y centenas de veces, los trabajadores intentan, en el curso de los siglos, librase de la dominación de sus opresores y hacerse dueños de sus destinos. Pero cada vez, vencidos y humillados, tuvieron que batirse en retirada y guardar en el fondo del corazón la humillación y la ofensa, la desesperación y la ira; levantar los ojos hacia el cielo desconocido donde esperaban encontrar la salvación. Las cadenas de la esclavitud quedaban enteras  eran reemplazadas por otras, igualmente pesadas y humillantes. Es solamente en nuestro país donde las masas trabajadoras oprimidas y aplastadas consiguieron librarse de la dominación de los terratenientes y de los capitalistas y reemplazarla por la de los obreros y los campesinos, Vosotros sabeís, camaradas, y el mundo entero lo reconoce hoy, que aquella lucha gigantesca fue dirigida por el camarada Lenin y su Partido.

La grandeza de Lenin consiste, ante todo, en haber mostrado concretamente a las masas oprimidas del mundo entero, al crear la República de los Soviets, que la esperanza en la salvación no está perdida, que la dominación de los terratenientes y de los capitalistas no es eterna, que el reino del trabajo puede ser creado por los esfuerzos de los mismos trabajadores u que es preciso instituirlo en la tierra y no en el cielo. Con esto, encendió el ánimo de los trabajadores y de los campesinos del mundo entero con la esperanza de la liberación. Es lo que explica que el nombre de Lenin se haya convertido en el nombre más querido de las masas trabajadoras y explotadas.

AL DEJARNOS, EL CAMARADA LENIN, NOS LEGÓ EL DEBER DE CONSERVAR Y FORTALECER LA DICTADURA DEL PROLETARIADO. 

¡TE JURAMOS, CAMARADA LENIN, QUE NO ESCATIMAREMOS ESFUERZOS PARA EJECUTAR CON HONOR TAMBIÉN ESTE MANDATO!

La dictadura del proletariado se ha creado en nuestro país sobre la base de la alianza de los obreros y campesinos. Es la base primera y fundamental de la República de los Soviets. Los obreros y los campesinos no hubieran podido vencer a los capitalistas y a los terratenientes sin esa alianza. Los obreros no hubieran podido vencer a los capitalistas, sino hubieran podido vencer a los terratenientes, si no hubieran sido dirigidos por los obreros. Toda la historia de la guerra civil en nuestro país lo atestigua. Pero la lucha por el fortalecimiento de de la República de los Soviets está lejos de haber terminado, sino que solamente ha adoptado una forma nueva. Antes, la alianza de los obreros y de los campesinos consistía en una alianza militar, porque iba dirigida contra Kolchak y Denikin. Ahora, la alianza de los obreros y de los campesinos debe tomar la forma de una colaboración económica entre la ciudad y el campo, entre obreros y campesinos, porque esta alianza va dirigida contra el mercader y el kulak, porque tiene como finalidad el abastecimiento mutuo de los campesinos y de los obreros en todo lo que les es preciso. Vosotros sabeís que nadie como el camarada Lenin persiguió esta tarea con todo tesón.

AL DEJARNOS, EL CAMARADA LENIN NOS LEGO EL DEBER DE AFIANZAR CON TODAS NUESTRAS FUERZAS LA ALIANZA DE LOS OBREROS Y CAMPESINOS. 

¡TE JURAMOS, CAMARADA LENIN, QUE EJECUTAREMOS CON HONOR IGUALMENTE ESTE MANDATO!

La según da base de la República de los Soviets es la alianza de los trabajadores de las diferentes nacionalidades que componen nuestro país. Rusos y ucranianos, bashkirios y bielorusos, georgianos y azerbaiyanos, armenios y daguestanes, tártaros y kirguizes, uzbecos y turcomanos, todos interesados por igual en el reforzamiento de la dictadura del proletariado. Es que no sólo la dictadura del proletariado libera a estos pueblos de sus cadenas y de su yugo, sino que también ellos, con su devoción absoluta a la República de los Soviets y su fidelidad abnegada por ella, la protege contra las maquinaciones e intentonas de los enemigo de la clase obrera. Por esto es por lo que el camarada Lenin nos hablaba insistentemente de la necesidad de una alianza voluntaria y libre entre los pueblos de nuestro país, de la necesidad de su colaboración fraternal dentro del marco de la Unión Soviética.

AL DEJARNOS, EL CAMARADA LENIN NOS LEGÓ EL DEBER DE REFORZAR Y DESARROLLAR LA UNIÓN DE LAS REPÚBLICAS SOVIÉTICAS. 

¡TE JURAMOS, CAMARADA LENIN, QUE EJECUTAREMOS CON HONOR TAMBIÉN ESTE MANDATO!

La tercera base de la dictadura del proletariado es nuestro Ejército Rojo, es nuestra Flota Roja. Más de una vez nos repitió Lenin que la tregua que hemos arrancado a los Estados capitalistas puede ser de corta duración. Lenin no indicó repetidas veces que el fortalecimiento del Ejército Rojo y su perfeccionamiento constituyen una de las tareas esenciales de nuestro Partido. Los acontecimientos relacionados con el ultimatun de Curzon y la crisis en Alemania ha confirmado una vez más que Lenin, como siempre, tenía razón. Juremos, pues, camaradas, que no escatimaremos esfuerzos para fortalecer nuestro Ejército Rojo y nuestra flota Roja.

Nuestro país se yergue como una formidable roca en medio del océano de los Estados burgueses. Oleada tras oleada caen sobre él y amenazan sumergirle y arrasarlo. Pero la roca permanece inquebrantable. ¿En qué reside su fuerza? No solamente en que nuestro país descansa sobre la alianza de los obreros y de los campesinos en que encarna la alianza de libres nacionalidades y está defendido por el brazo poderoso del Ejército Rojo y de la Flota Roja. La fuerza de nuestro país, su potencia , su solidez residen en la profunda simpatía y en el apoyo inquebrantable que encuentra en el corazón de los obreros y campesinos del mundo entero. Los obreros y campesinos de todo el mundo quieren mantener la República de los Soviets, como flecha lanzada por la mano segura del camarada Lenin en el campo enemigo, como base de su esperanza en liberarse de la opresión y de la explotación, como faro fiel que les indica el camino de la liberación. Quieren mantenerla u no permitirán a los terratenientes y a los capitalistas que la destruyan. En esto es donde reside nuestra fuerza. Es esta la fuerza de los trabajadores de todos los países. Es esta también la debilidad de la burguesía del mundo entero.

Nunca consideró Lenin a la República de los Soviets como una finalidad en sí. Siempre consideró como un eslabón indispensable para reforzar el movimiento revolucionario en los países de Occidente y de Oriente, como un eslabón indispensable para facilitar la victoria de los trabajadores del mundo entero sobre el capital. Lenin sabía que sólo tal concepción era acertada, no solamente desde el punto de vista internacional, sino también desde el punto de vista del mantenimiento de la República de los Soviets misma. Lenin sabía que éste era el único medio de encender el ánimo de los trabajadores del mundo entero para las batallas decisivas por su liberación. Es por esto por lo que Lenin, el jefe más genial entre los jefes geniales del proletariado, sentó, el día siguiente mismo de la instauración de la dictadura del proletariado, las bases de la Internacional de los obreros. Es por esto por lo que no se cansaba de ensanchar y de reforzar la unión de los trabajadores del mundo entero, la Internacional Comunista.

Habéis visto, durante estos últimos días, la peregrinación de decenas y centenas de millones de trabajadores que vivieron as saludar los restos mortales de Lenin. Dentro de algún tiempo, veréis la peregrinación, ante su tumba, de representaciones de millones de trabajadores. Podéis estar seguros de que, después de estos representantes de millones de trabajadores, vendrán luego de todos los rincones del globo, representantes de decenas y centenas de millones de hombres, para atestiguar que Lenin fue el jefe no sólo del proletariado ruso, no sólo de los obreros europeos, no sólo de los trabajadores de las colonias de Oriente, sino de toda la Humanidad trabajadora del Globo.

AL DEJARNOS, EL CAMARADA LENIN NOS LEGO EL DEBER DE PERMANECER FIELES A LOS PRINCIPIOS DE LA INTERNACIONAL COMUNISTA 

¡TE JURAMOS, CAMARADA LENIN, QUE NO REGATEAREMOS NUESTRA VIDA PARA FORTALECER Y EXTENDER LA UNIÓN DE LOS TRABAJADORES DEL MUNDO ENTERO, LA INTERNACIONAL COMUNISTA!

La multipolaridad: ¿dos mundos, o disputa interimperialista

 La Primera Guerra Mundial tuvo como consecuencia principal la apertura de una brecha en el frente único imperialista y la separación de Rusia del sistema capitalista mundial. Luego, como producto de la victoria del sistema socialista en la URSS, el capitalismo dejó de ser el único sistema en la economía mundial.

Zhdánov

Pável Blanco Cabrera

Primer Secretario del CC del PCMPavelBlanco1

La Segunda Guerra Mundial que culminó con la victoria antifascista impuso una nueva correlación de fuerzas en lo internacional, la cual fue construyéndose en las Conferencias de Teherán, Yalta y Potsdam y habría de concretarse en el surgimiento de la Organización de las Naciones Unidas.

Tal correlación no fue resultado de una confrontación interimperialista por reparto de territorios y mercados, por la búsqueda de una mejor posición en la pirámide imperialista, pues la naturaleza de la Segunda Guerra Mundial fue la búsqueda de la destrucción del socialismo en la URSS, lo que contó en principio con la complicidad y aval de los países involucrados en el conflicto, aún de aquellos que más tarde harían parte de los Aliados. Es conocido que Inglaterra tenía entre sus objetivos la liquidación del socialismo –“ahogar al niño en la cuna”- desde 1917, año en que triunfó la Gran Revolución Socialista de Octubre y se instauró el poder de los soviets, es decir el poder de los obreros y campesinos. EEUU esperó a ver como se definían las fuerzas[2], pero aún avanzada la guerra, entre los monopolios norteamericanos y los de Alemania Nazi se mantenían fuertes vínculos comerciales y financieros. Puede afirmarse que en general los países imperialistas tenían una sorda complicidad con los objetivos anticomunistas del fascismo alemán y las políticas guerreristas de Hitler, que aguardaban la derrota de la URSS[3] en tanto que país que construía un mundo nuevo.

La construcción socialista en la URSS era un hecho inobjetable después del derrocamiento del viejo orden; con la colectivización del campo y la industrialización, basados en el poder obrero, la socialización de los medios de producción, la planificación central, surgía una nueva sociedad que representaba el anhelo de los explotados del mundo; los obreros de todos los rincones del planeta veían la vida nueva como un ejemplo a seguir y se organizaban en consecuencia, desafiando la represión de la clase dominante. En la URSS el trabajo, la salud, la vivienda, la educación, la cultura eran garantizados para el proletariado; la emancipación de la mujer daba pasos agigantados; los niños crecían en condiciones diferentes a las de sus padres y abuelos, que habían tenido que trabajar desde temprana edad sometidos por un régimen oprobioso de semiesclavitud. La estadística no miente: la vida nueva se abría paso con la revolución proletaria, con la construcción del socialismo-comunismo, con gran optimismo a pesar de los sacrificios y dificultades provocados por la contrarrevolución interna y externa.

De manera consecuente la URSS se convirtió también en una base de apoyo para el proletariado y su lucha a escala internacional, en primer lugar, con la construcción de un país multinacional; con la forja de la Internacional Comunista,  que permitió que en buena parte del mundo se organizaran partidos comunistas acelerando positivamente la lucha de clases en el contexto de la crisis general del capitalismo que inició en 1929; se dieron por doquier estallidos revolucionarios que recibieron el firme apoyo del poder soviético: en Hungría, Turín, Shanghái, Brasil con la Columna Prestes, el triunfo del poder popular en Mongolia. Las luchas revolucionarias en China y en España Republicana contaron siempre con el apoyo de la Unión Soviética, respaldo que, enfatizamos, no se manifestaba sólo en declaraciones de solidaridad, sino en una política concreta, tangible, de vidas y bienes.

Junto con la Comintern, la KIM, la Profintern -es decir los partidos comunistas, las juventudes comunistas y la Internacional de Sindicatos Rojos-, que contribuyeron a forjar al movimiento comunista, también había un silencioso pero vital trabajo para traducir las obras del marxismo-leninismo a diferentes idiomas, proporcionando una ayuda extraordinaria a la fusión del socialismo científico con el movimiento obrero. Para los que suscribimos la tesis marxista de que las ideas pueden convertirse en fuerza material, el rol de Ediciones en Lenguas Extranjeras (y sus sucesivas denominaciones) del Instituto Marx-Engels-Lenin-Stalin de Moscú, del aparato de traducciones de la Comintern para poner los clásicos a disposición de los trabajadores del mundo, potenció fuertemente y hasta nuestros días el accionar de toda fuerza revolucionaria.

El rol de la URSS, altamente subversivo, fue comprendido por la reacción; y frente a la ola revolucionaria, el imperialismo desató la fuerza contrarrevolucionaria del fascismo, permitió el rearme de Alemania e incentivó el rol belicista de los monopolios que se expresaban políticamente en el partido Nazi y en la doctrina designada específicamente “anti-Comintern”.

El carácter de la guerra que se preparaba fue muy claro para la Internacional Comunista y sus secciones nacionales; la defensa de la URSS era la defensa del socialismo y de la perspectiva revolucionaria; se produjo en el VII Congreso un viraje táctico, expresado en el informe de Dimítrov, en esa dirección, es decir, hacer todo para la defensa de la URSS, país del socialismo, con la línea del frente popular.

En la URSS -y pueden estudiarse los materiales del XVIII Congreso del Partido Comunista Bolchevique de la URSS- hay una intensa preparación para la confrontación. El Estado soviético se ve forzado a una serie de maniobras para ganar tiempo, mejorar las condiciones para la confrontación con la maquinaría bélica del III Reich.

Si bien el campo de batalla de la Gran Guerra Patria es principalmente el territorio soviético, lo cierto es que en tanto  guerra que tiene por propósito liquidar al socialismo, la pelea se libra en varios frentes, con una estrategia unificada de los comunistas del mundo. Tanto la acción del Ejército Rojo, de los partisano soviéticos, del Partido Comunista (Bolchevique) movilizado en su totalidad, como la acción de los partisanos en toda Europa y la acción clandestina antifascista donde destacaban los comunistas (incluido el interior de Alemania nazi, donde hubo una gran resistencia), así como la lucha de los frentes populares y del movimiento obrero mundial demandando la apertura del segundo frente en Europa y la alianza antifascista, influyeron decisivamente en el curso de la guerra y en la configuración del ulterior orden de la posguerra.

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Sobre la necesidad de la lucha conjunta de los partidos comunistas con estrategia revolucionaria (KKE)

Por Giorgos Marinos, miembro del Buró Político del Comité Central del kkemarinos

 Εl movimiento comunista lucha en condiciones complejas y es necesario intensificar el proceso del desarrollo de las relaciones entre los partidos comunistas, el intercambio colectivo de experiencias y la acción conjunta, abrir aun más el debate sobre la necesidad de una estrategia revolucionaria que corresponda a las necesidades populares de la lucha de clases, la abolición de la explotación capitalista, la construcción de la nueva sociedad socialista-comunista.

Este proceso puede fortalecerse en la medida que fortalece la actividad independiente de los partidos comunistas y el frente ideológico y político con las llamadas fuerzas “progresistas”, de “izquierda” y los respectivos “foros” que siguen el camino de la gestión burguesa o promueven consignas para un “socialismo” que carece de base científica con el fin de atrapar a fuerzas populares.

Por supuesto, este problema no tiene que ver solamente con las fuerzas socialdemócratas de “izquierda”, sino además con los partidos que se presentan como comunistas mientras que en la práctica han sido erosionados por el oportunismo y se han entregado al concepto de la “humanización” del capitalismo, que son apoyos y parte de la socialdemocracia actual.

Tal partido no es sólo el Partido Comunista de los EE.UU. pero además son, por ejemplo, los partidos en el liderazgo del Partido de la Izquierda Europea (PIE), que es uno de los “partidos europeos”, que fueron creados bajo las reglas de la Unión Europea imperialista y respaldan su estrategia.

El debate ideológico y político decisivo con estas fuerzas es un criterio para el avance del movimiento comunista y la superación de la crisis que sufre.

La combinación de la acción conjunta y del debate para que los principios de nuestra cosmovisión correspondan con la práctica, las direcciones programáticas, la política de alianzas, la dirección de la lucha en el movimiento obrero y popular son asuntos que conciernen los partidos comunistas con referencia al Marxismo-Leninismo y que sostienen que actúan en base a estos principios.

Un asunto crucial es la adaptación de la estrategia de los partidos comunistas a la época histórica en que están luchando

No caben dudas de que la estrategia de los partidos comunistas, la dirección básica de su lucha, está determinada por el carácter de nuestra época.

En esta base es necesario examinar la contradicción fundamental (capital-trabajo asalariado), el carácter (socialista) de la revolución y las fuerzas motrices, la línea de agrupación, la política de alianzas, la dirección de la labor ideológica y política en la clase obrera para que desvíe de la orientación unilateral por la conquista de mejores condiciones de venta de la fuerza de trabajo y para que se oriente al derrocamiento de las causas de la explotación.

El desarrollo social se está moviendo hacia un nivel mayor y no puede dar pasos hacia atrás por haber ocurrido la contrarrevolución y el derrocamiento del socialismo en la Unión Soviética y en los demás países socialistas.

Esto ha sido demostrado por el propio curso del desarrollo social, la sustitución del sistema comunitario primitivo por el modo de producción esclavista, su sustitución por el feudalismo, y de éste por el capitalismo, la revolución socialista en Rusia y la construcción del socialismo, la creación del sistema socialista.

A lo largo de este curso hubo grandes conflictos sociales, victorias y derrotas de las clases dirigentes en cada circunstancia, se produjeron retrocesos pero lo que determinó fue la inevitabilidad general de la sustitución del sistema socioeconómico viejo por el nuevo.

Las propias leyes del capitalismo conducen a su desarrollo. Las semillas de las relaciones de producción capitalistas nacieron con graduaciones, con diferentes ritmos de un país a otro, en el feudalismo. Se formó y se culminó el capitalismo pro-monopolista, avanzó la concentración y la centralización del capital, nacieron los monopolios, las empresas participadas.

El capitalismo monopolista predominó y llevó a una agudización sin precedentes de la contradicción entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción capitalistas.

Por lo tanto, es necesario, que en estos asuntos cruciales, el debate de los partidos comunistas se oriente a la elaboración de una estrategia moderna y revolucionaria y una táctica que puede ser un factor flexible pero no está determinado de manera subjetiva sino que deriva de la propia estrategia, es parte de esta, está a su servicio.

Es posible que un partido comunista luche por derrocar el capitalismo, por el socialismo, que defienda verbalmente el Marxismo-Leninismo, dando batalles clasistas, pero que su estrategia esté elaborada en base a los requisitos de un período histórico anterior, que no confronte de manera objetiva el papel de los monopolios y la fase actual del desarrollo del sistema, que no plantee la contradicción fundamental entre capital y trabajo y el carácter socialista de la revolución, o incluso que determine en algunos casos la estrategia con los datos correspondientes al período del colonialismo mientras que el Estado burgués se ha desarrollado, las condiciones son diferentes.

Es decir, es posible buscar una etapa intermedia entre el capitalismo y el socialismo, considerando que esta estrategia es eficaz para concentrar fuerzas, mientras que en la práctica busca una solución en el marco del capitalismo dado que el poder y los medios de producción estarán en las manos de la burguesía y se mantendrá la explotación capitalista y la anarquía.

En la medida en que tales enfoques se teorizan y se asocian con decisiones políticas de participación o apoyo de gobiernos de gestión burguesa, las consecuencias serán muy negativas porque esto permite al sistema ahorrar tiempo, el factor subjetivo, el partido y la clase obrera se educan en una solución en el marco del capitalismo.

Los problemas del carácter de la revolución deberían haber sido resueltos desde hace años, pero debido a los acontecimientos históricos, las elaboraciones en períodos anteriores bajo la presión del oportunismo y de la socialdemocracia, predominó la etapa intermedia y la lógica de los gobiernos “antimonopolistas” en el marco del sistema.

Hoy día, tenemos la obligación de examinar con responsabilidad esta trayectoria y tomar en cuenta que incluso a mediados del siglo 19, en el corazón de las revoluciones democráticas burguesas, los clásicos del Marxismo determinaron la esencia del problema y plantearon, en la medida de lo posible, los ejes básicos de la dirección de la lucha de clases que fue completado en la práctica por Lenin con su obra teórica y con el ejemplo de la Revolución Socialista de Octubre, en 1917. Sigue leyendo

La Camarada Krupskaya contra el Trotskismo

A la dirección calumniosa de la Segunda Internacional

Por N. Krupskaya. kupskaya

“Por qué la Segunda Internacional toma a Trotski bajo su protección”

A los Trotskistas y a los Zinovievistas no les interesa el destino de las masas. Lo único que les importa es cómo tomar el poder, aunque sea con la ayuda de la Policía Secreta del Estado Alemán y de los enemigos más salvajes de la dictadura del proletariado, ansiosos por restaurar la sociedad del estado burgués y la explotación capitalista de las masas de trabajadores en el país de los Soviets.

No es por accidente que Trotski, que nunca captó el carácter esencial de la dictadura del proletariado, que nunca comprendió el papel desempeñado por las masas en la construcción del Socialismo, Trotsky, que cree que el Socialismo puede ser construido con órdenes desde arriba, optase por la vía de organizar actos terroristas contra Stalin, Voroshilov y otros miembros del Buró Político que están ayudando a las masas a construir el Socialismo.

No ha sido por casualidad que el inescrupuloso bloque en torno a Kamenev y Zinoviev se haya juntado a Trotski, paso a paso, hacia el fondo del abismo de la traición de la causa de Lenin, de la causa de las masas trabajadoras, de la causa del Socialismo.

Trotski, Zinoviev, Kamenev y toda su banda de asesinos, trabajaron codo a codo con el fascismo alemán y formaron una alianza con la Policía Secreta del Estado alemán. A partir de aquí es que todo el país exige unánimemente: “¡Estos perros rabiosos deben ser fusilados!” Ellos han querido crear confusión en las masas. Han querido disparar al Camarada Stalin, el corazón y el cerebro de la revolución, Y fallaron. La banda miserable de canallas ha sido ejecutada. Las masas se han unido más estrechamente en torno al C. C.; su lealtad a Stalin es más fuerte que nunca.

Tampoco es accidental que la Segunda Internacional se comporte como si hubiera enloquecido, y se apresure a proteger la banda asesina de Trotski-Zinoviev que se esfuerza en desintegrar el Frente Popular. De Brouckere, Citrine y sus compañeros, perdonan todas las fechorías cometidas por los enemigos de la clase trabajadora de la Unión Soviética, contra el Partido y sus líderes. En el aullido antisoviético levantado por la burguesía mundial, la voz del la Segunda internacional es la más alta. La Tercera Internacional nació de la lucha contra la Segunda Internacional. Con la ayuda de los renegados, Katusky y su comparsa, la Segunda Internacional llevó a cabo una salvaje campaña difamatoria dirigida contra la dictadura del proletariado, contra el poder Soviético. La Segunda Internacional pretende extenuar y derrotar el orden capitalista lanzando arena a los ojos de las masas trabajadoras. Por lo tanto, ahora apoya al agente de la Policía Secreta del Estado Alemán, Trotski. Pero la tentativa ha sido un fracaso. Nuestra tierra soviética se ha vuelto poderosa y alza cada vez más alto las banderas del Comunismo. Con paso seguro avanza continuamente por el camino indicado por Marx, Engels y Lenin. Ni los trotskistas, ni los partidarios de Zinoviev, ni la Segunda Internacional, tendrán éxito en esconder este hecho y en lanzar arena a los ojos de las masas. La tensa situación en el escenario internacional y la amenaza de un peligro de guerra aumentará la vigilancia de los trabajadores e incrementará y fortalecerá el Frente Popular de las masas trabajadoras del mundo entero.

SALUDOS AL SEGUNDO CONGRESO DE LA FEDERACIÓN DE JÓVENES COMUNISTAS DE MÉXICO

Estimados Camaradas de la Federación de Jóvenes Comunistas de reciban un saludo fraterno y revolucionario de la Dirección Nacional y de toda la militancia de la JUVENTUD COMUNISTA DE BOLIVIA.

 Queremos expresar a nombre de toda nuestra militancia nuestro más caluroso saludo a las distintas delegaciones provenientes de todos los rincones de México y a la dirección saliente de la FEDERACIÓN DE JÓVENES COMUNISTAS DE MÉXICO, estos dos días del evento congresal darán por finalizado una serie de trabajos y discusiones  desplegadas por la  militancia juvenil comunista mexicana llegando al objetivo:  la realización de su Segundo Congreso Nacional, evento máximo y final de meses de arduo trabajo organizacional, político e ideológico.

 Nos encontramos en momentos críticos, producto de la crisis económica del sistema capitalista en las cuales se vienen desarrollando conflictos inter imperialistas que desembocan en la lucha por mercados y dominio de las riquezas naturales, las cuales generan desde guerras contra países como en el caso de Siria lo cual ha demostrado la cara real del imperialismo, financiando a grupos de mercenarios para ocupar un país estratégico política, económica y geográficamente, también podemos ver cómo van creciendo las organizaciones fascistas especialmente en Europa donde se viene dando el desmantelamiento de las conquistas de los trabajadores y se necesita organizaciones de carácter represivo  para contener y reprimir a los trabajadores que luchan por mantener sus derechos, otra vez la crisis  recae sobre los hombros de la clase obrera.

 Ante este panorama en el cual los trabajadores y los jóvenes sufren la más brutal precarización de sus condiciones laborales, y el desempleo ataca a la mayor parte de la juventud, es necesario  que los comunistas convirtamos la rabia de la juventud  hacia un sistema que lo oprime y destruye, en conciencia política y social de que otra sociedad es posible y necesaria y que esta solo viene con la lucha política por el socialismo-comunismo.

   Para que nuestra lucha sea eficaz es necesaria una lucha sin tregua contra el oportunismo y el revisionismo, que vienen dándose como un fenómeno en la actualidad en el movimiento comunista internacional. Desenmascarar el oportunismo tal como lo hicieran Lenin, Stalin y los bolchevique en los debates de la II y III Internacional es una tarea necesaria y urgente.

 Sin duda la clase obrera, los jóvenes trabajadores y las distintas capas populares tienen en el Partido Comunista de México (PCM)  y la Federación de Jóvenes Comunistas (FJC)  su vanguardia ideológica, política y orgánica  para construir la sociedad anhelada por el pueblo mexicano: el socialismo – comunismo.

 Camaradas reciban un abrazo fraterno de toda la militancia de la Juventud Comunista de Bolivia, les deseamos éxitos en las deliberaciones y debates que se darán estos dos días en su congreso, reafirmamos una vez más los lazos de hermandad y afinidad ideológica entre nuestra organización la Juventud Comunista de Bolivia y la Federación de Jóvenes Comunistas (FJC) de México.

 ¡VIVA EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO!

¡VIVA EL MARXISMO-LENINISMO!

 ¡VIVA LA FEDERACION DE JOVENES COMUNISTAS!

 Por la Dirección Nacional de la Juventud Comunista de Bolivia

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Declaración del Secretario General de la FSM ante el fallecimiento de Fidel Castro

Declaración del Secretario General de la FSM, G. Mavrikos sobre la muerte de Fidel Castro.

Inmortal para siempre

Por parte de los 92 millones de la FEDERACIÓN SINDICAL MUNDIAL, expreso hacia el pueblo cubano,el CTC, el liderazgo del Estado y del Partido de Cuba Socialista, las verdaderas condolencias desde lo más profundo de nuestros corazones por la muerte del inmortal Comandante Fidel. Fue el líder que junto con el Che, junto con todos sus camaradas, lucharon y derrotaron a los imperialistas así como a sus instrumentos.

Para la FSM el honor más grande fue la presencia del Comandante Fidel en sus Congresos y su discurso significativo ante los delegados durante el 10o Congreso de la FSM.

Para la Clase Obrera Mundial quedará siempre INMORTAL.

Fidel resignation