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Sobre la necesidad de la lucha conjunta de los partidos comunistas con estrategia revolucionaria (KKE)

Por Giorgos Marinos, miembro del Buró Político del Comité Central del kkemarinos

 Εl movimiento comunista lucha en condiciones complejas y es necesario intensificar el proceso del desarrollo de las relaciones entre los partidos comunistas, el intercambio colectivo de experiencias y la acción conjunta, abrir aun más el debate sobre la necesidad de una estrategia revolucionaria que corresponda a las necesidades populares de la lucha de clases, la abolición de la explotación capitalista, la construcción de la nueva sociedad socialista-comunista.

Este proceso puede fortalecerse en la medida que fortalece la actividad independiente de los partidos comunistas y el frente ideológico y político con las llamadas fuerzas “progresistas”, de “izquierda” y los respectivos “foros” que siguen el camino de la gestión burguesa o promueven consignas para un “socialismo” que carece de base científica con el fin de atrapar a fuerzas populares.

Por supuesto, este problema no tiene que ver solamente con las fuerzas socialdemócratas de “izquierda”, sino además con los partidos que se presentan como comunistas mientras que en la práctica han sido erosionados por el oportunismo y se han entregado al concepto de la “humanización” del capitalismo, que son apoyos y parte de la socialdemocracia actual.

Tal partido no es sólo el Partido Comunista de los EE.UU. pero además son, por ejemplo, los partidos en el liderazgo del Partido de la Izquierda Europea (PIE), que es uno de los “partidos europeos”, que fueron creados bajo las reglas de la Unión Europea imperialista y respaldan su estrategia.

El debate ideológico y político decisivo con estas fuerzas es un criterio para el avance del movimiento comunista y la superación de la crisis que sufre.

La combinación de la acción conjunta y del debate para que los principios de nuestra cosmovisión correspondan con la práctica, las direcciones programáticas, la política de alianzas, la dirección de la lucha en el movimiento obrero y popular son asuntos que conciernen los partidos comunistas con referencia al Marxismo-Leninismo y que sostienen que actúan en base a estos principios.

Un asunto crucial es la adaptación de la estrategia de los partidos comunistas a la época histórica en que están luchando

No caben dudas de que la estrategia de los partidos comunistas, la dirección básica de su lucha, está determinada por el carácter de nuestra época.

En esta base es necesario examinar la contradicción fundamental (capital-trabajo asalariado), el carácter (socialista) de la revolución y las fuerzas motrices, la línea de agrupación, la política de alianzas, la dirección de la labor ideológica y política en la clase obrera para que desvíe de la orientación unilateral por la conquista de mejores condiciones de venta de la fuerza de trabajo y para que se oriente al derrocamiento de las causas de la explotación.

El desarrollo social se está moviendo hacia un nivel mayor y no puede dar pasos hacia atrás por haber ocurrido la contrarrevolución y el derrocamiento del socialismo en la Unión Soviética y en los demás países socialistas.

Esto ha sido demostrado por el propio curso del desarrollo social, la sustitución del sistema comunitario primitivo por el modo de producción esclavista, su sustitución por el feudalismo, y de éste por el capitalismo, la revolución socialista en Rusia y la construcción del socialismo, la creación del sistema socialista.

A lo largo de este curso hubo grandes conflictos sociales, victorias y derrotas de las clases dirigentes en cada circunstancia, se produjeron retrocesos pero lo que determinó fue la inevitabilidad general de la sustitución del sistema socioeconómico viejo por el nuevo.

Las propias leyes del capitalismo conducen a su desarrollo. Las semillas de las relaciones de producción capitalistas nacieron con graduaciones, con diferentes ritmos de un país a otro, en el feudalismo. Se formó y se culminó el capitalismo pro-monopolista, avanzó la concentración y la centralización del capital, nacieron los monopolios, las empresas participadas.

El capitalismo monopolista predominó y llevó a una agudización sin precedentes de la contradicción entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción capitalistas.

Por lo tanto, es necesario, que en estos asuntos cruciales, el debate de los partidos comunistas se oriente a la elaboración de una estrategia moderna y revolucionaria y una táctica que puede ser un factor flexible pero no está determinado de manera subjetiva sino que deriva de la propia estrategia, es parte de esta, está a su servicio.

Es posible que un partido comunista luche por derrocar el capitalismo, por el socialismo, que defienda verbalmente el Marxismo-Leninismo, dando batalles clasistas, pero que su estrategia esté elaborada en base a los requisitos de un período histórico anterior, que no confronte de manera objetiva el papel de los monopolios y la fase actual del desarrollo del sistema, que no plantee la contradicción fundamental entre capital y trabajo y el carácter socialista de la revolución, o incluso que determine en algunos casos la estrategia con los datos correspondientes al período del colonialismo mientras que el Estado burgués se ha desarrollado, las condiciones son diferentes.

Es decir, es posible buscar una etapa intermedia entre el capitalismo y el socialismo, considerando que esta estrategia es eficaz para concentrar fuerzas, mientras que en la práctica busca una solución en el marco del capitalismo dado que el poder y los medios de producción estarán en las manos de la burguesía y se mantendrá la explotación capitalista y la anarquía.

En la medida en que tales enfoques se teorizan y se asocian con decisiones políticas de participación o apoyo de gobiernos de gestión burguesa, las consecuencias serán muy negativas porque esto permite al sistema ahorrar tiempo, el factor subjetivo, el partido y la clase obrera se educan en una solución en el marco del capitalismo.

Los problemas del carácter de la revolución deberían haber sido resueltos desde hace años, pero debido a los acontecimientos históricos, las elaboraciones en períodos anteriores bajo la presión del oportunismo y de la socialdemocracia, predominó la etapa intermedia y la lógica de los gobiernos “antimonopolistas” en el marco del sistema.

Hoy día, tenemos la obligación de examinar con responsabilidad esta trayectoria y tomar en cuenta que incluso a mediados del siglo 19, en el corazón de las revoluciones democráticas burguesas, los clásicos del Marxismo determinaron la esencia del problema y plantearon, en la medida de lo posible, los ejes básicos de la dirección de la lucha de clases que fue completado en la práctica por Lenin con su obra teórica y con el ejemplo de la Revolución Socialista de Octubre, en 1917. Sigue leyendo

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Debemos de confrontar al sistema explotador, que solo crea guerras, refugiados, inmigración y pobreza.

Debemos de confrontar al sistema explotador, que solo crea guerras, refugiados, inmigración y pobreza. Fuerte-inmigracion-Mediterraneo-entradas-Hungria_EDIIMA20150828_0659_4

DECLARACIÓN CONJUNTA DE PARTIDOS COMUNISTAS Y OBREROS

Nosotros, partidos comunistas y obreros que suscribimos:

Denunciamos la agresividad imperialista, las intervenciones y las guerras de los Estados Unidos, la OTAN, la Unión Europea y sus aliados, tales como Turquía, Arabia Saudita y Qatar. La actividad criminal de estas potencias ha causado que millones de personas  pasen a ser refugiados e inmigrantes.

Todos los gobiernos burgueses que han estado participando todos estos años con ejércitos, proveyendo todo tipo de asistencia y reproduciendo todos los pretextos utilizados para justificar el desencadenamiento de estas intervenciones imperialistas también tienen una grave responsabilidad.

Denunciamos a la Unión Europea y a los gobiernos burgueses, que siguen una línea de represión policial y militar contra los refugiados, quienes tratan de escapar de la guerra, la miseria y las redes de tráfico de personas.

Llamamos al reforzamiento de la unidad de clase y de la solidaridad popular contra los pueblos que son víctimas de las intervenciones imperialistas y de la explotación capitalista.

Llamamos  a los pueblos a intensificar la lucha contra las causas del desarraigo de millones de personas de sus hogares, y al mismo tiempo a levantarse hombro con hombro junto a los inmigrantes y los refugiados, quienes están experimentando condiciones inhumanas. Los pueblos deben exigir a sus gobiernos que tomen las medidas necesarias para recibir y dar cobijo a los inmigrantes y refugiados de una manera digna, y también exigir la abolición de los mecanismos represivos de la Unión Europea, incluyendo el reglamento Dublín III.

Los Partidos Comunistas y Obreros luchan contra los intentos de la clase burguesa y de los gobiernos burgueses de utilizar la inmigración y la cuestión de los refugiados como un medio para abolir los derechos laborales y para intensificar la explotación de los refugiados e inmigrantes, de la clase obrera en su conjunto, en los países receptores.

En favor de los intereses de los trabajadores debemos unir nuestra fuerza e intensificar la lucha contra los EE.UU., la OTAN y la Unión Europea, las intervenciones imperialistas y las guerras; contra todo intento de los imperialistas por manipular a los pueblos. Debemos de organizar y entrar en conflicto con el sistema explotador que genera guerras, refugiados, inmigración y pobreza. Así, podrán ser creadas las condiciones que permitirán a los refugiados y a los inmigrantes volver a sus respectivos países de origen, con los pueblos a cargo de su propio destino.

 Partido Comunista de Albania, Partido Argelino por la Democracia y el Socialismo, Partido Comunista de Australia, Partido Comunista de Bangladesh, Partido Comunista de Inglaterra, Partido Comunista Obrero de Bielorrusia, Unión de los Comunistas en Bulgaria, Partido Comunista de Canadá, Partido Progresista del Pueblo Trabajador de Chipre (AKEL), Partido Comunista en Dinamarca, Partido Comunista de Dinamarca, Partido Comunista de Finlandia, Partido Comunista Alemán, Partido Comunista Unificado de Georgia, Partido Comunista de Grecia, Partido del Pueblo Progresista de Guyana, Partido Comunista de Irlanda, Partido de los Trabajadores de Irlanda, Partido Comunista, Italia, Partido Comunista de Malta, Partido Comunista de México, Partido Popular Socialista de México, Partido Comunista de Noruega, Partido Comunista de Paquistán, Partido Comunista de Palestina, Partido Comunista de Filipinas-1930, Partido Comunista Obrero de Rusia, Partido Comunista de la Unión Soviética, Partido Comunista de la Federación Rusa, Nuevo Partido Comunista de Yugoslavia, Partido de los Comunistas de Serbia, Partido Comunista de Eslovaquia, Partido Comunista de los Pueblos de España, Partido Comunista de Suecia, Partido Comunista Sirio, Partido Comunista de Tadjikistan, Partido Comunista, Turquía, Partido Comunista de Ucrania, Unión de Comunistas de Ucrania, Partido de los Comunistas de EEUU.

#DíaDeLaVictoria70: Desfile de la Victoria en la Plaza Roja 2015

9mayoLa Plaza Roja de la capital rusa acoge el gran desfile militar en honor al septuagésimo aniversario del fin de la Gran Guerra Patria.

Más de 140 aviones militares y helicópteros sobrevuelan Moscú como parte del desfile militar celebrado en la Plaza Roja el Día de la Victoria. “El desfile será grandioso, 143 aviones y helicópteros realizarán un vuelo sobre la Plaza Roja, sobre los veteranos que verán cuánto ha avanzado la aviación desde la Gran Guerra Patria”, comentó el comandante de la Fuerza Aérea rusa, Víktor Bóndarev, informa Ria Novosti.

En las celebraciones del 9 de mayo estarán presentes 27 mandatarios de países extranjeros, entre ellos el líder cubano Raúl Castro, el presidente venezolano Nicolás Maduro, el presidente de China Xi Jinping así como los líderes de la India, Sudáfrica, países de la Comunidad de Estados Independientes, de Europa y Asia.

9 de mayo de 1945

9 de mayo de 2015

70 ANIVERSARIO DE LA VICTORIA SOBRE EL FASCISMO: NUESTRO DERECHO A SER MARXISTAS-LENINISTAS

Escrito por Fidel Castro Ruz

Pasado mañana, 9 de mayo, se conmemorará el 70 aniversario de la Gran Guerra Patria. Dada la diferencia de hora, cuando elaboro estas líneas, los soldados y oficiales del Ejército de la Federación de Rusia llenos de orgullo, estarán ejercitando en la Plaza Roja de Moscú con los rápidos y marciales pasos que los caracterizan.

Lenin fue un genial estratega revolucionario que no vaciló en asumir las ideas de Marx y llevarlas a cabo en un país inmenso y solo en parte industrializado, cuyo partido proletario se convirtió en el más radical y audaz del planeta tras la mayor matanza que el capitalismo había promovido en el mundo, donde por primera vez los tanques, las armas automáticas, la aviación y los gases asfixiantes hicieron su aparición en las guerras, y hasta un famoso cañón capaz de lanzar un pesado proyectil a más de cien kilómetros hizo constar su participación en la sangrienta contienda.

De aquella matanza surgió la Liga de las Naciones, una institución que debía preservar la paz y no logró siquiera impedir el avance acelerado del colonialismo en África, gran parte de Asia, Oceanía, el Caribe, Canadá, y un grosero neocolonialismo en América Latina.

Apenas 20 años después, otra espantosa guerra mundial se desató en Europa, cuyo preámbulo fue la Guerra Civil en España, iniciada en 1936. Tras la aplastante derrota nazi, las naciones cifraron sus esperanzas en la Organización de las Naciones Unidas, que se esfuerza por crear la cooperación que ponga fin a las agresiones y las guerras, donde los países puedan preservar la paz, el desarrollo y la cooperación pacífica de los Estados grandes y pequeños, ricos o pobres del planeta.

Millones de científicos podrían, entre otras tareas, incrementar las posibilidades de supervivencia de la especie humana, ya amenazada con la escasez de agua y alimentos para miles de millones de personas en un breve lapso de tiempo.

Somos ya 7 300 millones los habitantes en el planeta. En el año 1800 solo había 978 millones; esta cifra se elevó a 6 070 millones en el año 2000; y en el 2050, según cálculos conservadores, habrá 10 mil millones.

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EN LOS 70 AÑOS DE LA VICTORIA SOBRE EL NAZI-FASCISMO

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Reproducimos aquí un comunicado conjunto de hasta ahora 55 partidos comunistas de todo el mundo con motivo del 70 aniversario de la victoria sobre el fascismos en 1945:

La liberación de Berlín por las tropas soviéticas, en Mayo de 1945, señala la victoria de los pueblos en la Segunda Guerra Mundial y la derrota del nazi-fascismo –la más violenta forma de dominación de clase generada por el capitalismo y causa directa de la guerra y de la muerte de decenas de millones de seres humanos.

El papel decisivo en la Victoria del 9 de Mayo correspondió a la Unión Soviética, a su pueblo y al Ejército Rojo, bajo la dirección de su Partido Comunista. Fue en el Frente Este que se libraron las grandes batallas que decidieron el desenlace de la Segunda Guerra Mundial. Celebrar el 70 aniversario de la Victoria, es recordar y enaltecer el heroísmo, el coraje y la determinación de millones de hombres y mujeres soviéticos que, a costa de enormes sacrificios y de más de 27 millones de muertos, resistieron y lucharon, dando una contribución determinante para la derrota de la barbarie nazi-fascista. Celebrar el 70 aniversario de la Victoria es recordar  y enaltecer el heroísmo, el coraje y la determinación de otros millones de resistentes y combatientes antifascistas de todo el mundo que dedicaron y entregaron sus vidas a la lucha por la Victoria.

El nazi-fascismo fue un instrumento brutal de imposición del poder del gran capital, frente a la profunda crisis del capitalismo que siguió a la Primera Guerra Mundial, en particular después de la gran crisis de 1929, y las repercusiones de la Revolución de Octubre. El anticomunismo siempre fue el rasgo distintivo del nazi-fascismo. Por todos lados, el movimiento obrero, y los comunistas en especial, fueron sus primeras victimas. Por todos lados los comunistas estuvieron en la primera línea de la resistencia al fascismo, estando en la vanguardia de la resistencia de masas y armada que condujo la liberación.

Hoy, el resurgimiento de la amenaza del fascismo y los peligros de una nueva guerra de grandes proporciones son reales y cada vez mayores. De nuevo, en un cuadro de profundización de la crisis del capitalismo –resultado de sus contradicciones irresolubles- el gran capital intenta salir de la crisis por la fuerza, imponiendo niveles brutales de explotación y agrediendo la soberanía de los pueblos y la independencia de los Estados, por todos los Continentes. Las grandes potencias imperialistas procuran imponer su hegemonía planetaria por la vía militar, multiplicando las guerras de agresión. Ucrania sufre las consecuencias de la acción fascista, con el apoyo activo de los EEUU y de la Unión Europea –y de su brazo armado, la OTAN. En nombre del “combate al comunismo”, el revisionismo y la falsificación de la Historia, con la desvergonzada equiparación entre fascismo y comunismo, se da lugar a la rehabilitación del fascismo.

Es por eso de crucial importancia recordar las lecciones de la Historia, señalar los crímenes del nazi-fascismo, su naturaleza de clase y las complicidades que permitieron su ascenso. No permitir que se olvide la tragedia de la Segunda Guerra Mundial, para impedir que de nuevo una similar catástrofe tenga lugar.

Los Partidos Comunistas y Obreros signatarios llaman a los trabajadores y a los pueblos de todo el mundo para que desarrollen su lucha emancipadora, para que hagan de la celebración de los 70 años de la Victoria sobre el nazi-fascismo una poderosa afirmación de unidad y lucha por la Paz, contra la amenaza del fascismo y de la guerra, que radica en el capitalismo y que constituye un peligro para la Humanidad, y por la democracia, el progreso social y el socialismo.

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¿POR QUÉ LUCHABAN ELLOS EN LA DEFENSA DE MADRID EN 1936? (Por Miguel Urbano Rodrigues)

d0bdd0be_d0bfd0b0d181d0b0d180d0b0d0bd_d0bcd0b0d0b4d180d0b8d0b4En viaje reciente por Madrid, un impulso de nostalgia me llevó hasta la Ciudad Universitaria. Me perdí en las amplias avenidas entre los edificios modernos de diferentes Facultades e Institutos rodeados de apacibles espacios verdes.

Tuve la sensación de llegar a un lugar desconocido. Y no lo era. La ilusión de lo “nuevo” nacía de la acción del hombre; la Ciudad Universitaria fue reconstruida durante la dictadura.

Había caminado por allí en 1947 durante mi primera visita a España. El panorama en esa época era otro. Yo llevaba en la mano el libro de un francés que describía con detalle la defensa de Madrid en el otoño de 1936.

Yo era entonces un joven sin formación política, modelado por una educación burguesa. Pero el choque de la lectura fue tan fuerte que me atrajo al escenario de la batalla. Guardaba en la memoria imágenes y emociones de las semanas en que republicanos españoles aparecían en el monte donde yo, adolescente, residía en Moura con mis padres. Mi madre era una señora muy conservadora, pero tenía pena de aquella gente que atravesaba la frontera y los dejaba dormir una o dos noches en un granero. Ellos huían de la columna franquista de Yagüe que, subiendo de Sevilla, rumbo a Badajoz y Madrid, cometía masacres espantosos por donde pasaba.

Transcurridas más de seis décadas, era difícil imaginar en la serenidad casi bucólica de la Ciudad Universitaria que allí se había librado, a las puertas de Madrid, una batalla cuyo resultado prolongó el conflicto español hasta las vísperas de la II Guerra Mundial.

Comparé en el libro las imágenes que distanciaban la Ciudad Universitaria de la inicial que yo había conocido y esta de la actual.

En 1947, la reconstrucción solo principiara. Eran aun identificables ruinas de edificios destruidos durante los combates.

El libro del escritor francés, cuyo nombre no recuerdo, era imparcial. Evocaba los acontecimientos casi cronológicamente a partir del golpe de estado del 36, iniciado por Franco en Marruecos y Mola en el Norte.

Recuerdo que el relato dejó en la memoria semillas tan fuertes que durante mi largo exilio brasileño escribí un cuento cuyo personaje había luchado en el frente de Madrid con los republicanos.

Pero solamente muchos años después, ya comunista, y habiendo leído obras fundamentales sobre aquella guerra trágica y romántica comprendí el significado profundo de la épica defensa de Madrid.

En el invierno de la vida, evocar lo que allí pasó, en las orillas del Mazanares, me encaminó para una reflexión muy diferente de la que en la juventud me había conducido a la Ciudad Universitaria en reconstrucción.

En esa primera visita yo me había esforzado por ir al encuentro de la Historia por medio de la lectura de los combates en que se enfrentaron fuerzas antagónicas. Intentaba imaginar el choque de las tropas del general Varela y del coronel Yagüe con los milicianos y las columnas anarquistas que asumieron la defensa de la capital, bajo el mando de Miaja y Rojo, mientras se formaba el Ejército Popular de la República.

Sentado en un talud, contemplando ruinas en la ladera que descendía para el Mazanares, tenía el dedo en un mapa que localizaba las antiguas facultades destruidas cuando alguien me tocó en el hombro.

Era una mujer de unos 70 años. Preguntó:

«Que libro es ese?»

Le dije que era el libro de un escritor extranjero sobre la defensa de Madrid cuando llegaron allí los moros.

Ella sonrió. Mi respuesta abatió el muro de la desconfianza. Se sentó a mi lado y habló durante mucho tiempo, mientras yo la oía, callado.

Contó que trabajaba en el Hospital Clínico, arrasado días después, así como la Casa de Velazquez, cuando la vanguardia de los franquistas atacó a inicios de noviembre del 36. El ímpetu de la ofensiva fue tan fuerte que los milicianos y los anarquistas de la improvisada línea defensiva recularon en desorden. El Gobierno de Largo Caballero se había trasladado de la capital para Valencia. Los civiles del barrio pensaron que la guerra acabaría inmediatamente. Los aviones italianos y alemanes bombardeaban todos los días Madrid. Una compañía de moros penetró hasta la Plaza de España. Pero de repente todo cambió.

Quebrando el aire pesado de la tarde con la mano que apuntaba para lugares que nombraba, donde la batalla fuera más intensa, la vieja señora, testigo de la batalla, pronunció palabras que no olvidé:

“El día 18, llegaron los hombres de la XI Brigada Internacional. Avanzaron al encuentro del enemigo y obligaron a los moros a recular. Algunos, los pocos que sabían español, cantaban un himno que comenzaba así:

País lejano nos ha visto nacer

De odio llena el alma hemos traido

Pero la patria no la hemos aun perdido

Nuestra patria está hoy en Madrid.

Y entonces, volvimos a creer. El pueblo de Madrid comenzó a gritar en las calles el No pasarán. Y los franquistas no pasaron!

El día 23 de noviembre, los combates acabaron. Los nacionalistas se enterraron en trincheras en la Ciudad Universitaria y allí quedaron hasta al fin de la guerra».

La mujer, así como había aparecido, inesperadamente, desapareció. Se despidió con un seco «Adios, señor» y se alejó.

¿Habría participado de alguna manera al lado de los defensores de Madrid? La atmósfera en España, en aquella época, desaconsejaba preguntas a una desconocida.

La «NO INTERVENCIÓN»

Al volver a ver la actual Ciudad Universitaria, vivía en mi cuerpo envejecido un hombre muy diferente del joven que por allí había pasado en la plenitud de la dictadura de Franco, empujado por el deseo de comprender lo que había pasado en las orillas del Mazanares en días decisivos de una guerra que lo perturbaba desde la adolescencia.

Había leído miles de páginas sobre el tema, desde los cuatro volúmenes de «Guerra y Revolución en España» (1) a la novela «La Casa de Eulália» (2) y muchas obras sobre los debates en la Sociedad de Naciones y en el Comité de No Intervención creado para evitar la intervención de las grandes potencias en el conflicto.

Yo sabía que el Comité, instalado en Londres, no había alcanzado el objetivo propuesto. Fue en la práctica un organismo meramente formal. Alemania e Italia no respetaban desde el inicio sus resoluciones, con la complicidad farisaica de Inglaterra y de Francia. Cuando Hitler y Mussolini decidieron apoyar militarmente la sublevación de Franco y Mola, Inglaterra, potencia naval hegemónica, podría haber impedido el desembarco de tanques, aviones y de miles de soldados italianos en los puertos de Andalucía. Pero se limitó a protestas hipócritas. La Francia de Leon Bum cerró la frontera con Cataluña, impidiendo la entrega al gobierno del presidente Manuel Azaña de armas que este había comprado y pagado.

Eso mientras los aviones alemanes de la Legión Condor, pilotados por nazis de la futura Luftwaffe, bombardeaba la población civil de ciudades de la República. La destrucción de Gernika es recordada como ejemplo y símbolo de la barbarie fascista.

Fue solamente en octubre que cargueros venidos de la URSS, en respuesta a la ostentosa intervención de las potencias del Eje, descargaron en Cartagena los primeros cazas Policarpo I-16. Conocidos en Madrid por “chatos” y “moscas”, entraron en combate inmediatamente, abatiendo numerosos Heinkel, Junkers y Fiat para sorpresa de los estados mayores de Londres y París.

La pasividad británica y francesa estimuló la escalada del fascismo. Hitler la interpretó correctamente. La política de «No intervención» funcionó en la práctica como un prólogo de la capitulación de Munich.

LA GESTA DE LAS BRIGADASpost-archivo-rojo-6

Decenas de libros en muchos países evocan la epopeya de las Brigadas Internacionales, desde tesis académicas a memorias y reportajes. Hasta novelas. El cine también le dedicó atención.

Cuestiones polémicas son transversales en ese conjunto heterogeneo de trabajos. Las contradicciones se inician en las estadísticas. No existen registros oficiales sobre el numero de participantes en las siete Brigadas formadas en Albacete, la ciudad donde funcionó el estado mayor de la organización, bajo el mando del francés André Marty. Las evaluaciones oscilan entre 35.000 y 50.000.

Las Brigadas fueron creadas en París, por iniciativa de la III Internacional. Pero es falso que todos sus integrantes fueran comunistas.

Algunos de ellos se hicieron, años después, personalidades de renombre mundial: el alemán Willy Brandt, el yugoslavo Josip Tito, los italianos Pietro Neni y Luigi Largo, el albanés Enver Hosha, el mexicano David Alfaro Siqueiros. Miles de voluntarios extranjeros combatieron por la República sin pertenecer a las Brigadas. Entre otros el francés André Malraux y el inglés Geoges Orwell, ambos escritores famosos.

Existe consenso sobre el comportamiento heroico de las Brigadas en los múltiples frentes en que se batieron. La gran mayoría de esa gente no tenía formación militar. Pero ellos dejaron como colectivo revolucionario memoria de combatientes ejemplares.

Dos generales de las Brigadas, el húngaro Lukács y el soviético Kleber, adquirieron prestigio internacional por su capacidad como estrategas en las batallas en que intervinieron.

Cuando las Brigadas se retiraron de España a finales de 1938, bajo la presión internacional, centenares de sus miembros, no pudiendo regresar a sus países, fueron tratados como apátridas y perseguidos, algunos ingresados en campos de concentración.

Pero la calumnia, la falsificación de la Historia y la propaganda fascista no podían borrar la gesta de esos hombres. Hoy, en 15 ciudades de tres continentes se levantan monumentos dedicados a ella.

Por qué combatieron ellos en España?

Los nombres de algunas Brigadas encierran de cierta manera la respuesta a la pregunta: Garibaldi, Dimitrov, Thaelman, Louise Michel, Lincoln, Viallant Couturier, Henri Barbusse, Comuna de París.

Con opciones ideológicas diferenciadas, ellos combatieron hermanados por el sentimiento de solidaridad con el pueblo español agredido por el fascismo.

Recordar esos revolucionarios maravillosos es un deber en una época en que el fascismo levanta la cabeza en Europa, en los EUA, en América Latina. En las llanuras y montañas de España ellos supieron luchar y morir en defensa de la Humanidad, de valores e ideales que confieren significado a la vida.

Estos días en que, fortificada en el Poder, una derecha cavernícola, fascistizante, intenta en Portugal destruir lo que resta de la Revolução de Abril e impone al pueblo una auténtica dictadura del Capital, concretizada en leyes y decretos que traen a la memoria la era de Salazar- es también un deber combatir esa escoria humana, derrotar su polític a criminal.

No será como en España del 36, por las armas, que los portugueses podrán hoy enfrentar el monstruoso sistema que los oprime y lanza a la miseria. Pero, inevitablemente, el pueblo trabajador, a medida que se profundice en las masas la conciencia de que la dictadura de fachada democrática de la clase dominante lo conduce a la ruina y a una servidumbre de nuevo tipo, volverá, como en grandes momentos de nuestra Historia, a asumirse como sujeto en el proceso de transformación de la vida. Ese día, sin fecha previsible, llegará por la fuerza de la lógica de la Historia.

Serpa, 18 de Febrero de 2013

1.«Guerra y Revolucion en España», obra elaborada por una Comisión presidida por Dolores Ibarruri, Editorial Progreso, Moscú,1967.

  1. Manuel Tiago (pseudónimo de Álvaro Cunhal), «La Casa de Eulália», Ed. Adelante, Lisboa 1997.