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35 países en los que EE.UU. apoyó a fascistas, narcos y terroristas

El apoyo de EE.UU. a los ultraderechistas y al reciente golpe de Estado en Ucrania es solo un ejemplo más del respaldo estadounidense al fascismo, al narcotráfico o al terrorismo a lo largo de la historia contemporánea.
En un artículo publicado en el portal AlterNet, el periodista Nicolas J. S. Davies hace un repaso a la historia del siglo XX y XXI y demuestra cómo fascistas, dictadores, narcotraficantes y señores de la guerra de todo el globo han gozado del patrocinio de EE.UU. en su implacable lucha por detentar el control mundial.
A continuación, los 35 países más destacados cuya historia reciente ha sido explícitamente perfilada por la ‘mano’, a veces no tan invisible, de EE.UU.
1. Afganistán
En la década de 1980, EE.UU. trabajó con Pakistán y Arabia Saudita para derrocar el Gobierno socialista de Afganistán. Además, la CIA fundó, entrenó y armó a las fuerzas dirigidas por los líderes tribales conservadores, cuyo poder se vio amenazado por el progreso en la educación, los derechos de la mujer y la reforma agraria que se estaban llevando a cabo en el país. Tras la retirada de las tropas soviéticas de Afganistán en 1989, los señores de la guerra apoyados por EE.UU. ‘desgarraron’ el país e impulsaron la producción de opio a un nivel sin precedentes —entre 2.000 a 3.400 toneladas por año—. El Gobierno talibán redujo la producción de opio en un 95% en dos años, entre 1999 y 2001, pero la invasión de EE.UU. en 2001 restauró a los señores de la guerra y a los narcotraficantes en el poder. Afganistán ocupa en la actualidad el puesto 175 de los 177 países más corruptos del mundo, el puesto 175 de 186 en desarrollo humano, y desde 2004, detenta el récord en producción de opio (5.300 toneladas al año).

2. Albania
Entre 1949 y 1953, EE.UU. y el Reino Unido se propusieron derrocar al Gobierno de Albania, el país comunista más pequeño y vulnerable de Europa del Este. Numerosos exiliados albaneses fueron reclutados y entrenados para volver a Albania con el objeto de incentivar la disensión y planificar un levantamiento armado. Muchos de los que participaron en el plan eran excolaboradores de la ocupación italiana y alemana durante la Segunda Guerra Mundial. Entre ellos estaba el exministro del Interior, Xhafer Deva, quien supervisó las deportaciones de “judíos, comunistas, afines y personas sospechosas” (tal como se describe en un documento nazi) a Auschwitz. Documentos desclasificados de Estados Unidos han revelado que Deva fue uno de los 743 criminales de guerra fascistas reclutados por los EE.UU. después de la guerra.
3. Argentina
Documentos estadounidenses filtrados en 2003 revelaron las conversaciones entre el secretario de Estado de EE.UU. Henry Kissinger y el canciller argentino Almirante Guzzetti en octubre de 1976, poco después de que la junta militar tomara el poder en Argentina. Kissinger aprobó explícitamente la “guerra sucia” de la junta, la cual mató en total a 30.000 personas, la mayoría de ellos jóvenes, y robó 400 bebés de familias cuyos padres había asesinado.
4. Brasil
En 1964, el general Castelo Branco lideró un golpe de Estado que estableció una brutal dictadura militar de dos décadas. Vernon Walters, a la sazón agregado militar de EE.UU., y más tarde director de la CIA y embajador adjunto ante la ONU, tenía buena relación con Castelo Branco desde la Segunda Guerra Mundial en Italia. La CIA proporcionó todo el apoyo necesario para asegurar el éxito del golpe de Estado, incluida la financiación de la mano de obra de la oposición y grupos de estudiantes en las protestas callejeras, como está ocurriendo en Ucrania y Venezuela recientemente.
5. Camboya
Cuando el presidente Nixon ordenó el bombardeo secreto e ilegal de Camboya en 1969, los pilotos estadounidenses recibieron la orden de falsificar sus registros para ocultar que mataron a al menos medio millón de camboyanos, dejando caer sobre le país más bombas que en Alemania y Japón juntas en la Segunda Guerra Mundial. A medida que los Jemeres Rojos se fortalecían en 1973, la CIA informó que su “propaganda había sido más eficaz entre los refugiados víctimas de los ataques de los [bombardeos] B-52”. Después de que los Jemeres Rojos mataran a al menos 2 millones de sus compatriotas y fueran expulsados por el Ejército vietnamita en 1979, el grupo especial estadounidense Kampuchea, con sede en la Embajada de EE.UU. en Bangkok, se dispuso a mantenerlos y a armarlos durante al menos otra década más como “resistencia” oficial al nuevo Gobierno camboyano que contaba con el respaldo de los vietnamitas.
6. Chile
Cuando Salvador Allende llegó a la presidencia en 1970, el presidente Nixon prometió “hacer chillar a la economía” chilena. EE.UU., principal socio comercial de Chile, cortó radicalmente el comercio con el país andino para causar la escasez y el caos económico. El Departamento de Estado y la CIA habían realizado sofisticadas operaciones de propaganda en Chile desde hacía una década, financiando a los políticos conservadores, a los sindicatos, a los grupos de estudiantes y a todos los medios de comunicación, mientras estrechaba sus lazos con los militares. Después de que el general Pinochet tomara el poder, la CIA mantuvo a funcionarios chilenos en nómina y trabajó en estrecha colaboración con la agencia de inteligencia de Chile DINA, mientras el Gobierno militar mataba a miles de personas y encarcelaba y torturaba a decenas de miles más.
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7. China
A finales de 1945, 100.000 soldados estadounidenses lucharon junto a las fuerzas del Kuomintang de China en áreas tomadas por los comunistas en el norte del país. Chiang Kai-shek y el Kuomintang fue probablemente el más corrupto de todos los aliados de Estados Unidos. Un flujo constante de asesores estadounidenses en China advertía de que la ayuda de EE.UU. estaba siendo robada por Chiang y sus compinches, algunos de ellos incluso la vendían a los japoneses, pero el compromiso de EE.UU. con Chiang continuó durante mucho tiempo.

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