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Luis Luksic y el período vanguardista en Bolivia

Por: Freddy Zárate | 16/04/2017

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Sobre la vida y obra del poeta y artista potosino, que falleció en Venezuela en 1988, y de cuya labor creativa y política existen pocas referencias.

En el año de 1988 falleció en Venezuela el poeta y artista potosino (de ascendencia yugoslava) Luis Luksic (1910-1988). La crisis política de finales de la década de los años cuarenta obligó a exiliarse en tierras caribeñas. Este forzado alejamiento terminó por aislarlo del ámbito artístico y cultural de Bolivia. En la actualidad se tiene pocas referencias acerca de su labor poética, artística y política.

El crítico de arte Rigoberto Villarroel Claure (1890/1894?-1970), en su estudio Arte contemporáneo: Pintores, escultores y grabadores bolivianos (Imprenta López, Buenos Aires, 1952), retrata brevemente el trabajo artístico que desempeñó Luksic en Bolivia. Según Villarroel, Luis Luksic fue un gran colaborador en la clasificación y restauración del acervo artístico. Ejerció el profesorado y posteriormente asumió la Dirección en la Academia Nacional de Bellas Artes “Hernando Siles Reyes”, de la ciudad de La Paz. Con referencia a su técnica artística, Villarroel afirma: “Está dotado de teoría académica y conocimiento técnico; conoce los secretos de su pintura (…). Cultivó con asiduidad el paisaje neo-impresionista, con virtuosidad en la combinación del colorido imaginativo y libre, sin tendencia, ni concepto preconcebido”.

Fiel a su época, Luksic fue influenciado por el “misticismo de la tierra”. Esto se ve reflejado, por ejemplo, en sus acuarelas coloristas sobre el “Nacimiento indio”, “Felices pascuas para el pueblo” o la “Danza de la diablada”. Estos motivos indígenas tuvieron cierta notoriedad y atención en distintas exposiciones individuales en el Museo Social Argentino (Buenos Aires), en 1948; en la Real Sociedad de Acuarelistas (Londres) y en la Casa de América Latina (París), estas últimas dos exposiciones realizadas en 1949; y en el Club Paraíso de Caracas (Venezuela), en 1959, entre otras exposiciones.

En el campo poético, Luksic se movió entre el vanguardismo, el surrealismo y la protesta social. Los escritores Armando Soriano Badani y Julio de la Vega, en su compendio sobre la Poesía Boliviana (La Paz, 1982), se inclinan en considerar las odas de Luksic como una manifestación de la etapa vanguardista en Bolivia: “Nutridos de cierto objetivismo realista cultivado con imágenes renovadas y audaces, y un vanguardismo de subjetiva tendencia que penetra hasta las abismales profundidades del subconsciente (…). Estos vanguardistas renuevan la poesía, insuflando un inédito soplo emocional que transforma su imagen original”. El bohemio Luis Luksic llegó a publicar Cantos de la ciudad y el mundo. Poemas 1932-1947; Cantos de la ciudad y del campo (ambos poemarios se publicaron en 1948); 4 poemas y dibujos (1958); Cuatro conferencias (1963); y Elogios a este paraíso terrenal en el que vivimos (1980).

Finalizada la contienda bélica con el Paraguay (1932-1935), Luis Luksic fue seducido por la política. Al respecto, el escritor y político José Antonio Arze describe esta etapa política con las siguientes palabras: “Por suerte, lo mejor de la juventud menor de 40 años se alineó decididamente, después de la Guerra del Chaco, bajo las banderas de la izquierda antifascista. Dos de los mejores valores poéticos de hoy, Yolanda Bedregal y Luis Luksic, son antifascistas”. El trovador Luksic fue uno de los fundadores del Partido de la Izquierda Revolucionaria (PIR) y luego pasó a militar en el Partido Comunista de Bolivia (PCB). A partir de los años cuarenta, participó activamente en el Congreso de Izquierdas como delegado del Grupo Vanguardista de La Paz. Sobre este periodo político, el subjefe del PIR, Ricardo Anaya Arze, indica: “En La Paz se agrupó una juventud brillante y luchadora, pero no alcanzó a desplegar estrategia política sistemática, lo cual impidió una acción más positiva del PIR en la sede de gobierno”. Anaya hace referencia a los entusiastas jóvenes: Julio de la Vega, Alberto Crespo Rodas, Alfredo Otero, Luis Luksic, Jaime Saenz, Emilio Estrada, entre otros. El espíritu revolucionario de Luis Luksic fue plasmado en cantos surrealistas inspirados en el PIR.

El poema sin nombre

(…) “Yo preguntó a un hombre simple del PIR

cómo entró al Partido y él me responde:

yo no sé leer ni escribir, pero he visto cómo

se calumnia al PIR; cómo se lo combate,

cómo los que nos engañan y los que nos denigran,

también denigran y ofenden al PIR;

pero, valiente, flor de la tierra, irreductible, altivo,

lleno de verdad, el PIR es mi partido,

porque yo también soy el héroe ignorado

que trabajo 56 horas en las minas, que hago pongueaje

a plan de látigo y hambre; soy el héroe del trabajo

que se pudre en las fábricas antihigiénicas

y espantosas de este capitalismo incipiente,

de pobre parasitismo encadenado” (…).

La agitada época que le tocó vivir al versificador Luksic se tradujo en persecución, prisión y destierro por sus convicciones izquierdistas. Sobre este punto, Gastón Cornejo Bascopé indica que Luksic fue exiliado a Europa: “Permaneció dos años en París donde dio conferencias en la Maison de L’Amerique Latine y participó en el evento político más importante de ese tiempo: El Segundo Congreso Mundial de la Paz celebrado en París, en abril de 1949, donde se reencontró con Pablo Neruda y compartió ideales y presencia de con grandes personajes, Pablo Picasso, Joliot Curie e Ilya Eremburg”. Una vez clausurado el evento, Luis Luksic viajó a Venezuela donde tuvo una actividad fecunda en la pintura, el dibujo, la caricatura, la poesía, así como relator de cuentos, titiritero y tuvo un fugaz paso por el teatro y cine. Su agitada labor artística se fue desvaneciendo con el pasar de los años. Al final de su vida terminó desamparado y enfermo en un hospital universitario de Caracas.

Literato – freddy_zarate@yahoo.de

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EN EL CAMINO DE LA REVOLUCIÓN: EL PCB EN LAS MINAS DEL SUR (Luís Machicado Raya

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elamayu, allá en las tierras del Potosí, fue mi primera impresión conciencial de la vida en las minas; de la explotación de minerales, de la pobreza consecuente de quienes vivían de la extracción directa de los minerales. El almacén: mi lugar de trabajo, allí observé la realidad objetiva del trabajador minero. La visión de esa realidad fue armando, construyendo y constituyendo mi conciencia revolucionaria, que no tardaría en alinearme en las filas del Partido Comunista. El ingreso se hizo de inmediato, estaba preparado para el SI. En Telamayu  fue testigo de mi respuesta al c. J. Espada, en presencia del c. A. Rivera, Gerente Gral. de la Empresa. El  día que me invitaron a incorporarme al Partido, coincidió con el 17 de enero, motivo de emoción, ¿y quién no podría reaccionar como el que relata estas líneas? El mismo día, fecha de fundación del Partido, en horas de la tarde, incluyendo otros amigos, se formalizó mi ingreso, recordando, además, la fecha aniversario. Pasando los años no dejo en el olvido las escenas de alegría vividas por todos los asistentes.

Quechisla, localidad minera, nos cobijó los fines de semana. Allí reuníamos la célula del Partido producto de la disciplina adquirida; reforzada por los conocimientos teóricos adquiridos, los lineamientos del Partido y el ejemplo de los camaradas destacados. Fuimos cinco los camaradas formadores de la célula de Telamayu. Primero, nacimos políticamente en Quechisla, luego nos asentamos y crecimos en Telamayu, lugar de nuestro trabajo. La influencia dirigida a los trabajadores, de parte de la célula, fue creciendo; la difusión de los lineamientos del Partido iba en aumento.

Recibí la responsabilidad de asistir, como delegado de Telamayu, al Primer Congreso Nacional del Partido Comunista de Bolivia a realizarse en la ciudad de La Paz. Grande fue la alegría vivida por la tarea encomendada. Recibí el pasaje (vía ferrocarril), más 140 Bs., para viáticos- alimentación y retorno-, incluyendo el documento a presentar en el congreso.

Conocí en La Paz a los cc. Luís Leytón (destinatario del documento), a Mario Monje, Rosendo García Maismán  (de siglo XX), a Luís Tellería.

Concluido el Congreso, retorné a Quechisla, e informé a los camaradas de los pormenores del evento partidario. Di a conocer resoluciones, los documentos emitidos, La respuesta de los cc. fue emotiva, demostrada con aplausos y vivas al Partido.

El primer Congreso elevó nuestro compromiso con el Partido y por consecuencia con la clase trabajadora, con el proletariado. Los trabajadores tuvieron en sus manos “UNIDAD”- órgano de prensa del Partido- supieron, lo que pensaba el Partido mediante volantes, incluyendo folletos con redacción ideológica; todos estos materiales entregados en las diferentes secciones de la Empresa produjo el incremento, el aumento, el crecimiento en el número de militantes y este aumento de militantes dio mayor número de células partidarias en las diferentes localidades: Tasna, Buen Retiro, Siete  Suyos, Chorolque, Atocha, La Comibol. (Todo este trabajo lo hicimos; los cc.Joel, Quispe, Carlos, Roberto, Mario). El crecimiento de militantes y células dio nacimiento al Comité Especial del Sud, con base en Atocha.

Constituido el Comité Especial, se resuelve llevar adelante la primera reunión, previa consulta a la Dirección Nacional. El c. Mario Monje nos comunica del viaje, a la localidad de Telamayu del c. R. Otero, dejando a nuestro criterio la posibilidad de Congreso o Activo. El c. Otero, ingresando al local de reunión, es recibido con aplausos, aclamaciones, vivas al Partido y al Congreso, que así tuvo que ser.

En días posteriores se presentó el c. Jorge Kolle en misión partidaria de coordinación. Se realizó (en días más), el congreso de la F.ST.M.B., y la tarea del c. Kolle era coordinar a los cc.delegados de las diferentes minas. Uno de los objetivos: el nombramiento del c. Simón Reyes en la dirección de la Federación de mineros. Me sentí alagado al estar en las comisiones de recepción, solidaridad; para mi, fueron días inolvidables El c. Simón Reyes ingresó a la dirección de la Federación de Mineros, un triunfo para el Partido.

Debo declarar que en el Partido reforcé mis conocimientos ideológicos, la conciencia de lucha contra el sistema explotador del hombre por el hombre; enfrentar las situaciones adversas; persecuciones, apresamientos, que venían de los llamados gobiernos “democráticos” y diría mejor: antidemocráticos y en su debilidad clasista apadrinaban los golpes militares como una forma de resguardar sus intereses de clase y los del imperialismo.

A mis 77 años de vida, recuerdo las escenas que me cupo desempeñar en la actividad política, en la actividad sindical con la ideología marxista-leninista: luz que ilumina nuestro camino. Estuve en responsabilidades políticas regionales como dirigente principal, como parte de la dirección regional; igualmente en la actividad sindical. Creo haber servido, y aun lo hago, con la responsabilidad reforzada en las filas del Partido; aun creo tener la fuerza necesaria, que me da impulso en el camino revolucionario.

José Antonio Arze

En ocasión del 60 aniversario de su fallecimiento, el autor recuerda al político y sociólogo “injustamente olvidado”.

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La Paz, Letras de Página Siete, domingo, 08 de noviembre de 2015

Se definió como socialista desde sus 16 años. Intentó organizar entre fines de la década del 20 y del 30 el Partido Comunista, pero no tuvo respaldo suficiente de la III Internacional y optó por promover la formación del Partido de la Izquierda Revolucionaria (PIR), que fue el partido más popular en su tiempo

José Antonio Arze (13 de enero de 1904-23 de agosto de 1955) es una figura casi olvidada en Bolivia, situación que contrasta con la popularidad que tuvo en vida, como líder del socialismo boliviano, como promotor de la sociología y como difusor del marxismo y aplicador de esta doctrina al conocimiento de la realidad boliviana. Rompiendo los escrúpulos que nacen del parentesco próximo, intentaré trazar brevemente su silueta intelectual y política con el doble propósito de incitar a los “viejos” a revivir su memoria  y a los jóvenes a interesarse por indagar acerca del papel de este personaje en la cultura boliviana.

Rol histórico

Para precisar el rol histórico de José Antonio Arze, acudimos a una autovaloración que aparece en una escueta autobiografía que escribió a mediados de 1952. El pasaje que nos interesa dice así: “Durante mis 48 años de vida, creo haber hecho alguna contribución al progreso de mi país, al menos en tres direcciones: 1) La implantación de la autonomía universitaria; 2) La fundación del PIR, movimiento de izquierda que ha tenido la virtud de suscitar el estudio científico de la realidad nacional y agrupar a las clases obreras, campesinas y medias en un frente de resistencia contra la oligarquía interna y el Imperialismo. (No es del caso discutir aquí los pros y contras aducidos en relación con los 12 años de vida y el futuro de mi partido); 3) La difusión en Bolivia de la sociología, como ciencia teórica y como método para la investigación de los problemas sociales bolivianos”.

Este pasaje se complementa con este otro, tomado de la misma fuente: “Auscultando con profunda sinceridad en el mundo de mis anhelos actuales, debo decir que no me interesan mucho ni la adquisición de una gran fortuna, ni situaciones espectaculares de política. Analizando los años más activos de mi vida, llego a la conclusión de que he sido, por sobre todo, un intelectual, con acentuada afición a las lecturas sociológicas e históricas, pero un intelectual siempre sensible también a las actividades tendientes a buscar mejores condiciones de vida para las masas oprimidas de mi Patria”.

He aquí algunos datos factuales que dan sustento objetivo a esta autoevaluación.

En el ámbito de la sociología tuvo destacado papel como profesor y conferencista de esta materia en universidades de Bolivia y del exterior (Perú, Chile, México, Estados Unidos, Francia, etc.). Diseñó la organización de institutos de investigación sociológica de alcance nacional e internacional (las tres instituciones nombradas por él más el proyecto de Instituto Sociográfico de América Latina (ISAL) bien acogido por sus colegas latinoamericanos); creó la Sociedad Boliviana de Sociología; escribió un extenso libro sobre sociología marxista (1963) y varios ensayos sobre sociología boliviana y latinoamericana. Lo fundamental de sus aportes en esta materia radican en su esfuerzo por reconstruir la visión histórico-sociológica de Bolivia desde el punto de vista del materialismo histórico.

En el plano político, se definió como socialista desde sus 16 años. Intentó organizar entre fines de la década del 20 y del 30 el Partido Comunista, pero no tuvo respaldo suficiente de la III Internacional y optó por promover la formación del Partido de la Izquierda Revolucionaria (PIR), que fue el partido más popular en su tiempo y que plasmó en su programa postulados como la Reforma Agraria, la nacionalización de las Minas, la reforma educacional, la coeducación, la escuela activa, el estímulo activo de las lenguas nativas, que se convirtieron en el contenido central del proceso revolucionario de 1952 (aunque haya sido otro el partido que liderizó esa revolución). Hoy mismo varias de sus iniciativas vienen ejecutándose, aunque sus propugnadores no lo sepan. Tuvo un activo papel opositor a los gobiernos de Peñaranda, Villarroel y Urriolagoitia. En un intento de rescatar los valores democráticos nacionales, se aproximó a los partidos tradicionales para enfrentar el peligro de desviación nazifascista del gobierno de Villarroel, pero prontamente retornó a una posición de independencia. Sin embargo, sus enemigos no le entendieron bien y lo combatieron con saña, llegando incluso a un intento de asesinato. Políticamente, sus enemigos principales fueron la “rosca”, el movimientismo y el trotskismo. Pero esta es materia de dilucidaciones más profundas.

En el campo de la educación, enseñó en todos los ciclos de enseñanza en Bolivia y el exterior. A él se deben, en buena parte, logros tan importantes como la autonomía universitaria (fue su teórico y su promotor), la educación activa, la coeducación y la escuela única, que se plasmaron principalmente en el código de la educación boliviana (1955), en cuya redacción participó como una de las figuras centrales.
Además de estas tres vertientes que las llamaremos fundamentales, Arze realizó una importante labor de difusión de la cultura boliviana en el exterior; intentó sentar los fundamentos de una crítica literaria de contenido socialista y revolucionario; tradujo del francés varios libros, siendo entre ellos dos los más importantes: El imperio socialista de los incas, de Louis Baudin, y Melgarejo, un tirano romántico, de Max Daireaux.

Cómo se lo ve

De José Antonio Arze se han ocupado varios autores nacionales y extranjeros. Valentín Abecia López le ha dedicado una biografía más o menos extensa. Guillermo Francovich lo exalta entre los pensadores bolivianos destacando que fue indiscutiblemente el “líder del marxismo militante en Bolivia”. Juan Albarracín Millán le ha consagrado un extenso capítulo en su recuento del pensamiento sociológico boliviano.

El sociólogo argentino Alfredo Poviña lo presenta como destacado cultor de esta ciencia con influencia en Chile y en Bolivia. Édgar Ávila, y otros, se han ocupado de su faceta literaria. Entre los poetas que le han dedicado versos están, cuando menos, Yolanda Bedregal, Paz Nery Nava, Juan Capriles, Guido Villa-Gómez y Ramiro Barrenechea. Pero, al mismo tiempo, no faltan adversarios o rivales, como Lora, Céspedes y Ovando, que tratan de minimizarlo, en parte, en base a la incomprensión y, en parte, en base a la tergiversación y la calumnia.

Creemos que Arze está injustamente olvidado. Merece ser estudiado sin apasionamiento, porque, como él lo dijo, consagró a su vida a la lucha por reivindicar a los sectores populares. Ojalá que estas líneas puedan despertar el interés de la juventud y de los intelectuales.

*Escritor

ACERCA DE LA HISTORIA DEL PARTIDO COMUNISTA DE BOLIVIA

Roberto Pizarro Torricoslos tres

Casi todos los grandes partidos políticos, particularmente los de izquierda y entre ellos los comunistas y obreros, cuentan con una historia oficial que registra su trayectoria, sus vivencias y todas las vicisitudes relacionadas con su actividad y accionar político.

Existen también, desde luego, versiones históricas no oficiales, completas o parciales, cuyo enfoque obedece a diferentes intereses y/o motivaciones que pueden ser en su mayoría fácilmente identificables.

En el caso del Partido Comunista de Bolivia hay en esta materia un vacío inexplicable pese a algunos esfuerzos aislados que no fructificaron en la dirección de los objetivos deseados.

Cabe resaltar al respecto, y a manera de ejemplo, dos intentos formales uno de cuyos planteamientos cayó en el olvido y otro que se propone retomar esta tarea sin fijarse una fecha límite para el efecto.

El III Congreso Nacional del PCB, de junio de 1971, aprueba una resolución que encomienda a una comisión constituida para el efecto la elaboración de una propuesta a ser presentada en el próximo IV Congreso Nacional de la organización para su consideración y posible aprobación.

Más recientemente, con motivo del 60 aniversario del PCB, el Comité de Redacción de Marxismo Militante (MM) –revista teórica del Partido Comunista de Bolivia– emite una circular a través de la cual se invita y se solicita a militantes, simpatizantes y amigos a contribuir a esta causa haciendo llegar a su redacción cualquier tipo de material que pudiera servir al propósito señalado.

Tal vez el esfuerzo más consistente y metódico –probablemente también único– al respecto sea el publicado por Marxismo Militante en su número 27 del mes de mayo de 1999 de José Roberto Arze (que figura entonces como colaborador y actualmente funge como director de la misma) que no ha merecido hasta el presente prácticamente comentario ni respuesta alguna.

En agosto de 2000 Guillermo Tarifa Hernández, bajo el título de “Una decisión correcta” en MM Nº 29, se refiere al artículo “Pautas para el estudio de la historia del PCB” del párrafo precedente valorando su contenido y aportando a su vez materiales importantes sobre los antecedentes y formación definitiva del Partido Comunista de Bolivia. Cabe resaltar que existen varias notas de esta naturaleza que se circunscriben únicamente a los orígenes y fundación del partido de los comunistas bolivianos.

Conocido intelectual e historiador de renombre, Arze propone “periodificar la historia del PCB de la siguiente manera:

  1. Fase precursora (hasta 1950)
  2. Fase de estructuración orgánica (1950-1959)
  3. Fase de consolidación política (1959-1964)
  4. Fase de expansión (1964-1971)
  5. Fase de resistencia (1971-1982)
  6. Fase de gobierno (1982-1985)
  7. Fase de reflujo y crisis (1985-1999)”.

Luego de desarrollar de manera breve cada uno de los puntos anteriores concluye con una valiosa nota bibliográfica.

A manera de presentación de este trabajo menciona “la dificultad del historiador de mantener una posición imparcial u objetiva (por relativas que sean), a favor o en contra del partido estudiado; y la insuficiencia documental”.

Sobre este último punto –la documentación– sus comentarios representan una guía importantísima a tomar en cuenta por los que se interesen en la reconstrucción histórica escrita de la vida partidaria.

Respecto a la imparcialidad y objetividad, términos y conceptos permanentemente relativizados, los comunistas mantenemos una posición de principios: no podemos ser imparciales y la objetividad la aplicamos en relación con los intereses que representamos y defendemos. En el conflicto antagónico entre la clase obrera, los campesinos y los sectores populares de un lado, y la empresa privada, la oligarquía y el imperialismo del otro, manifestamos abiertamente nuestra identificación con los intereses de los primeros. Consecuentemente, al abordar la historia del Partido Comunista la imparcialidad no es un santo de nuestra devoción.

Volviendo al trabajo de José Roberto Arze, consideramos que las fases por él descritas no están exentas de criterios subjetivos. El período que abarca desde 1999 hasta la fecha, no considerado por Arze por razones obvias, ¿cómo debería denominarse? ¿Fase de sobrevivencia, tal vez? ¿O quizá fase de reactivación? No conocemos su pensamiento al respecto y es imposible complementar las fases descritas en su artículo con los mismos criterios de “imparcialidad y objetividad” que reclama.

En su lugar proponemos intentar el estudio de la historia del Partido Comunista de Bolivia sobre la base de hechos tangibles como son los congresos y conferencias realizados, cuyos documentos incorporan y reflejan la actividad partidaria desde su fundación al presente, tomando nota de los aciertos y desaciertos, éxitos y fracasos en el nunca tranquilo escenario de la política boliviana e internacional.

En ese sentido, presentamos la siguiente relación:

I Congreso Nacional Ordinario / marzo de 1959

II Congreso Nacional Ordinario / marzo-abril de 1964

III Congreso Nacional Ordinario / junio de 1971

IV Congreso Nacional Ordinario / abril de 1979

V Congreso Nacional Ordinario / febrero de 1985

I Congreso Nacional Extraordinario / abril de 1986

VI Congreso Nacional Ordinario / diciembre de 1990

VII Congreso Nacional Ordinario / noviembre de 1994

VIII Congreso Nacional Ordinario / septiembre de 1998

II Congreso Nacional Extraordinario / diciembre de 2000

IX Congreso Nacional Ordinario / julio de 2006

Todos los congresos del I al V y el I Congreso Nacional extraordinario hicieron públicos sus documentos en materiales impresos con la denominación respectiva. Posteriormente se publicó también un compendio de dichos materiales en un solo volumen.

Sin embargo, no se conocen publicaciones similares desde el VI hasta el IX Congreso Nacional Ordinario. Es cierto que se difundieron en varios números de MM partes de algunos de esos congresos, lo que deja un vacío importante en la vida partidaria, problema que deberá ser encarado a la brevedad posible para no perder la memoria histórica.

Además de los congresos, existe también documentación referida a los informes a los plenos (reuniones) del Comité Central, pero lo mismo que en el caso anterior es incompleta y dispersa.

Como bien apunta José Roberto Arze, se cuenta con una variedad de otra documentación tanto impresa como en otro tipo de soportes que debidamente recopilada, organizada y sistematizada puede constituirse en valioso aporte y respaldo a los documentos centrales.

Ahora bien, ¿quién debe asumir esta tarea? Indudablemente que la dirección nacional partidaria debe tener a su cargo la elaboración de la historia del Partido Comunista de Bolivia. Los medios y mecanismos para tal efecto son diversos, pero en ningún caso se puede o debe adoptar una versión proveniente de personas que no militan en la organización, que no sienten e interpretan los acontecimientos históricos desde la óptica de los comunistas, del proletariado, de los trabajadores en general. Sus intereses son nuestros, sus luchas son nuestras porque hemos participado en ellas, su visión y su percepción es la nuestra. Por lo tanto, sólo los militantes proletarios pueden escribir la historia de sus luchas a despecho de los historiadores del enemigo de clase y de sus correligionarios.

El Coraje del Pueblo (Jorge Sanjinés)

Subimos este excelente film en el cual se relata la Masacre ocurrida el 23 de junio de 1967, conocida como al Masacre de San Juan en al que fueron asesinados decenas de mineros y pobladores de Siglo XX, entre ellos varios militantes de nuestro partido, el mas conocido Rosendo garcia Masiman entonces miembro del CC del PCB. En este documental se puede oir de fondo la cancion “La noche de San Juan” escrita por el camarada NILO SORUCO.

Disfruten de una de las mejores películas realizadas en nuestro país.

Sinopsis: Filmado en el lugar de los acontecimientos, el filme reconstruye la masacre de 1942 en la que fueron asesinados los mineros bolivianos. Con un montaje fotográfico se muestran las imágenes de otras seis masacres posteriores a la de 1942, para dar paso a la reconstrucción de la última, en la noche de San Juan, en junio de 1967.

Comenzando con una breve pero muy intensa memoria de las masacres precedentes ocurridas en el país, se llega a los días anteriores a la festividad de la noche de San Juan. Víctimas sobrevivientes y testigos presenciales de los hechos relatan su experiencia. La masacre, que tenía como objetivo impedir el apoyo obrero a la guerrilla que esos días comandaba Guevara, es reconstruida minuciosamente. Los propios protagonistas se desenvuelven como actores.

Guión: Óscar Soria.

Reparto: Domitila Chungara, Vicente Verneros, Gilberto Bernal, Eusebio Gironda, Victor Hugo Baspineiro.

Forma clase y forma multitud en el proletariado boliviano (RENE ZAVALETA)

En el afan de rescatar el pensamiento de militantes de nuestro partido subimos a continuacion un texto del camarada RENE ZAVALETA MERCADO que titula: Forma clase y forma multitud en el proletariado boliviano.

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Este texto fue extraido de la revista “Aquí”