Archivo de la categoría: Formación política

El Gran Lenin sobre la rata de Trotsky (citas)

 1511882472_904347_1511882634_noticia_normal
“Trotsky es muy dado a usar -con el aprendido aire de un experto- frases pomposas y altisonantes para explicar fenómenos históricos en una forma que le es halagadora”. (Rompimiento de la unidad, 1914)

· “La sinverguencería de Trotsky en minimizar al partido y exaltarse a sí mismo”. (Significado histórico de la lucha interna en el Partido en Rusia, 1911)

· Frases resonantes pero vacías de aquellas en las que nuestro Trotsky es un maestro”. (Significado histórico de la lucha interna en el Partido en Rusia, 1911)

· “!La obsequiosidad de Trotsky es más peligrosa que un enemigo! Trotsky no podría ofrecer pueba alguna, excepto “conversaciones privadas” (es decir, simples rumores, en los que Trotsky siempre subsiste)”. (El derecho de las naciones a la autodeterminación, 1914)

· “Las viejas y pomposas pero perfectamente hueras frases de Trotsky…Ninguna palabra sobre la sustancia del tema…Exclamaciones vacías, palabras de alto vuelo, y salidas altaneras contra oponentes a quien el autor no nombra, aseveraciones impresionantemente importantes – ese es el repertorio de Trotsky”. (Pravda, 1913)

· “no entiende el significado histórico de las discrepancias ideológicas entre los grupos y tendencias marxistas”(Rompimiento de la unidad, 1914)

· “Trotsky nunca ha tenido una opinión firme sobre ninguna cuestión importante del marxismo”. (El derecho de las naciones a la autodeterminación, 1914)

· “Trotsky, sin embargo, nunca ha tenido ninguna “fisonomía”, la única cosa que tiene es el hábito de cambiar de bandos, de saltar de los liberales a los marxistas para regresar de nuevo, de hilvanar exageradamente tópicos y frases rimbombantes…” (La ruptura del Bloque de Agosto,1914)

· “… Trotsky, por un lado, representa solamente sus vacilaciones personales y nada más. En 1903, fue menchevique; en 1904, abandonó el menchevismo; en 1905 regresó al menchevismo haciendo gala de frases ultra-revolucionarias; en 1906 los dejó nuevamente; a fines de 1906 abogó por acuerdos electorales con los Kadetes (estando una vez más con los mencheviques); y en la primavera de 1907, en el Congreso de Londres, dijo que difería de Rosa Luxemburgo en “matices específicos de ideas en vez de líneas políticas”. Un día Trotsky plagia del acervo ideológico de una facción, al siguiente día plagia de la otra, y después se declara por encima de las facciones”.(Significado histórico de la lucha interna en el Partido en Rusia, 1911)

· “Trotsky fue un ardiente iskrista en 1901-1903, y Riazanov describió su rol en el Congreso de 1903 como “el garrote de Lenin”. A fines de 1903, Trotsky fue un ardiente menchevique (desertó de los iskristas para pasarse a los economistas). Dijo que “entre la vieja Iskra y la nueva hay un abismo”. En 1904-05, desertó de los mencheviques y ocupo posiciones vacilantes, ya sea cooperando con Martínov (el economista), ya sea proclamando su absurda teoría de la revolución permanente. En 1906-07, se aproximó a los bolcheviques, y en la primavera de 1907 declaró que estaba de acuerdo con Rosa Luxemburgo”. (Rompimiento de la unidad, 1914)

· “Roland-Holst, como Rakovsky… como Trotsky, en mi opinión, son los más dañinos kautskianos, en el sentido de que todos ellos, de distintas formas, están por la unidad con los oportunistas; de distintas formas embellecen el oportunismo; todos ellos (de distintas maneras) predican eclecticismos en lugar de marxismo revolucionario”.(Carta a Kollontai, agosto 1915)

· “Qué canalla es este Trotsky: frases izquierdistas, y en bloque con la derecha contra la izquierda de Zimmerwald!!!”. (Carta a Kollontai, febrero de 1917)

· “Trotsky llegó, y este sinverguenza a la primera se apandilló con el ala derecha de Novy Mir contra le izquierda de Zimmerwald!… Ese es Trotsky!! Siempre fiel a sí mismo = trampas, estafas, poses de izquierdista, ayuda a la derecha, tanto como pueda…” (Carta a Inessa Armand, febrero de 1917)

· “…un líder político es responsable no sólo por su propia política sino también por los actos de aquellos a los que dirige.” (Los sindicatos, la situación actual y los errores de Trotsky, 1921)

· “Trotsky ha hecho perder tiempo al Partido en una discusión de palabras y malas tesisTodas sus tesissu plataforma enterason tan erróneas que han distraído recursos y la atención del Partido del trabajo práctico en la “producción” hacia un montón de discursos vacuos… (…)después de la sesión plenaria de noviembre en el que se dió una solución clara y teóricamente correcta”. (Una vez más sobre los sindicatos, 1921)

· “Su negativa a servir en la comisión de sindicatos fue una violación de la disciplina del Comité Central”. (Discurso sobre los sindicatos, 1921)

· “El aparato es para la política, no la política para el aparato…Trotsky es un hombre temperamental con experiencia militar. El está encariñado con la organización pero, como en política, él no tiene ni idea”. (Resumen de notas de Lenin en la Conferencia de Delegados al X Congreso del PC(b), marzo 1921).

· “El camarada Trotsky habla de “estado obrero”. Déjenme decir que esto es una abstracción, no es lo bastante un estado obrero. Ese es uno de los principales errores del camarada Trotsky… Por una cosa: el nuestro no es realmente un estado obrero sino un estado de obreros y campesinos. Y mucho se deriva de ello”. (Los sindicatos, la situación actual y los errores de Trotsky, 1921)

· “Trotsky acusa a Lozovsky y Tomsky de prácticas burocráticas. Yo diría que lo inverso es verdad”. (Segundo Congreso de Mineros de Rusia, 1921)

· “En relación a la Inspección Obrera y Campesina, el camarada Trotsky está fundamentalmente equivocado… En relación a la Comisión de Planeamiento del Estado, el camarada Trotsky está no sólo absolutamente equivocado sino que está juzgando algo en lo que está sorprendentemente mal informado” (Réplica a las observaciones sobre las funciones del Vice presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo, 1922).

Fonte – Citas Marxistas
Anuncios

Cuadernillo de formación: FEMINISMO

Dejamos a continuación él cuadernillo de formación titulado: FEMINISMO editado por los Colectivos de Jóvenes Comunistas  de España (CJC).

DESCARGAR AQUÍ:

Cuadernillo Feminista

 

1538514171

SOBRE EL PELIGRO DE DERECHA EN EL P.C.(b) DE LA U.R.S.S. (J. V. Stalin)

J. V. Stalin

SOBRE EL PELIGRO DE DERECHA
EN EL P.C.(b) DE LA U.R.S.S.

Discurso en el Pleno del Comité de Moscú
y de la Comisión de Control de Moscú
del P.C.(b) de la U.R.S.S.

19 de octubre de 1928

stalin-iosif-1250x1000
De la colección:

J. V. Stalin, Cuestiones del leninismo

EDICIONES EN LENGUAS EXTRANJERAS
PEKIN

Primera edición 1977

págs. 311-27.


Preparado © para el Internet por David Romagnolo, djr@marx2mao.org (Enero de 1999)


NOTA DEL EDITOR

La presente versión ha sido realizada sobre la base de diversas ediciones en lengua castellana y confrontada con el original ruso.


pág. 311

SOBRE EL PELIGRO DE DERECHA
EN EL P.C.(b) DE LA U.R.S.S.
Discurso en el Pleno del Comité de Moscú
y de la Comisión de Control de Moscú
del P.C.(b) de la U.R.S.S.

19 de octubre de 1928

    Creo, camaradas, que es necesario, ante todo, dejar a un lado las pequeñeces, las cuestiones personales, etc., para resolver el problema que nos interesa, que es el de la desviación de derecha.

    ¿Existe en nuestro Partido un peligro de derecha, un peligro oportunista? ¿Existen condiciones objetivas favorables para este peligro? ¿Cómo se debe luchar contra él? Esas son las cuestiones que hoy se nos plantean.

    Pero no resolveremos el problema de la desviación de derecha si no dejamos a un lado todas las pequeñeces y todos los elementos extraños que lo envuelven y nos impiden comprender su esencia.

    No tiene razón Zapolski cuando cree que el problema de la desviación de derecha es un problema accidental. Zapolski afirma que el problema todo no es una desviación de derecha, sino chismes, intrigas personales, etc. Admitamos por un instante que aquí, como en toda lucha, desempeñen cierto papel los chismes y las intrigas personales. Pero explicarlo todo

pág. 312

como efecto de chismes y no ver detrás de éstos el fondo del problema, es apartarse del camino acertado, del camino marxista.

    No es posible que una organización tan grande, tan vieja, tan unida como lo es, sin duda, la organización de Moscú, pueda verse sacudida de arriba abajo y puesta en movimiento por unos cuantos chismosos o intrigantes. No, camaradas, tales milagros no suelen darse bajo la capa del cielo. Y no hablo ya de que no se puede apreciar tan a la ligera la fuerza y el poder de la organización de Moscú. Es evidente que aquí han actuado causas más profundas, que no tienen nada que ver ni con los chismes ni con las intrigas.

    Tampoco tiene razón Fruntov, quien, aun reconociendo la existencia del peligro de derecha, no lo considera digno de que se ocupen a fondo de él gentes sensatas y serias. Según él, el problema de la desviación de derecha es un asunto propio de charlatanes y no de gente seria. Comprendo perfectamente a Fruntov, pues está tan absorbido por el trabajo práctico cotidiano, que no tiene tiempo de pararse a pensar en las perspectivas de nuestro desarrollo. Pero esto no quiere decir que debamos erigir en dogma de nuestro trabajo de edificación el practicismo estrecho de algunos militantes del Partido. El practicismo sano es buena cosa, pero si pierde de vista las perspectivas del trabajo y no supedita su labor a la línea fundamental del Partido, se convierte en un estorbo. Y sin embargo, no es difícil comprender que el problema de la desviación derechista es el problema de la línea fundamental de nuestro Partido, el problema de saber si es acertada o errónea la perspectiva de desarrollo trazada por nuestro Partido en su XV Congreso.

    Tampoco tienen razón los camaradas que, al enjuiciar el problema de la desviación de derecha, lo centran todo en la

pág. 313

cuestión de las personas que la encarnan. Señaladnos, dicen estos camaradas, a los derechistas o a los conciliadores, decidnos quiénes son, para que podamos ajustarles las cuentas. Este planteamiento del problema es equivocado. Naturalmente, las personas desempeñan cierto papel. Pero de lo que se trata aquí no es de las personas, sino de las condiciones, de la situación que engendra el peligro de derecha en el Partido. Se puede apartar a las personas, pero esto no quiere decir que, con ello, hayamos arrancado las raíces del peligro derechista en nuestro Partido. Por eso, la cuestión de las personas no resuelve el problema, aunque tiene un interés indudable.

    No puede por menos de recordarse, a propósito de esto, un episodio ocurrido en Odesa hacia fines de 1919 y comienzos de 1920, cuando nuestras tropas, después de arrojar a los denikinistas de Ucrania, estaban aniquilando a los últimos restos de las tropas de Denikin en la zona de Odesa. Una parte de los combatientes del Ejército Rojo se dedicaron a buscar en Odesa furiosamente a la Entente, convencidos de que, si daban con ella, se acabaría la guerra. (H i I a r i d a d  g e n e r a l.) Cabe suponer que los combatientes del Ejército Rojo podrían haber cazado en Odesa a algún representante de la Entente, pero con ello no se habría resuelto, claro está, el problema de la Entente, ya que las raíces de ésta no estaban en Odesa, aunque esa zona fuese el último territorio ocupado por las tropas de Denikin, sino en el capitalismo mundial.

    Lo mismo puede decirse de algunos de nuestros camaradas, que centran el problema de la desviación de derecha en las personas que encarnan esta desviación y olvidan las condiciones que la engendran.

    Por eso, lo primero que tenemos que esclarecer aquí son las condiciones que han originado la desviación de derecha, así

pág. 314

como la desviación de “izquierda” (trotskista) respecto de la linea leninista.

    La desviación derechista en el comunismo, bajo las condiciones del capitalismo, es la tendencia, la propensión de una parte de los comunistas — sin forma definida aún, verdad es, y quizá inconsciente, pero propensión, a pesar de todo — a apartarse de la línea revolucionaria del marxismo, inclinándose hacia la socialdemocracia. Cuando ciertos círculos comunistas niegan la oportunidad de la consigna de “clase contra clase” en la lucha electoral (en Francia) o se manifiestan contrarios a que el Partido Comunista presente una candidatura independiente (en Inglaterra) o no quiere agudizar el problema de la lucha contra la socialdemocracia de “izquierda” (en Alemania), etc., etc., eso significa que dentro de los Partidos Comunistas hay gente que pugna por adaptar el comunismo a la socialdemocracia.

    El triunfo de la desviación de derecha en los Partidos Comunistas de los países capitalistas supondría la derrota ideológica de los Partidos Comunistas y un fortalecimiento enorme de la socialdemocracia. ¿Y qué es un fortalecimiento enorme de la socialdemocracia? Es reforzar y robustecer el capitalismo, pues la socialdemocracia es el sostén fundamental del capitalismo dentro de la clase obrera.

    Por tanto, el triunfo de la desviación de derecha en los Partidos Comunistas de los países capitalistas conduce al desarrollo de las condiciones necesarias para el mantenimiento del capitalismo.

    La desviación de derecha en el comunismo, bajo las condiciones de desarrollo soviético, cuando el capitalismo ha sido ya derrocado, pero cuando todavía no han sido extirpadas sus raíces, significa la tendencia, la propensión de una parte de los comunistas — sin forma definida aún, verdad es, y quizá

pág. 315

inconsciente, pero propensión, a pesar de todo — a apartarse de la línea general de nuestro Partido, inclinándose hacia la ideología burguesa. Cuando algunos círculos de nuestros comunistas intentan hacer que nuestro Partido se aparte, marchando hacia atrás, de los acuerdos del XV Congreso y niegan la necesidad de la ofensiva contra los elementos capitalistas del campo; o exigen que se reduzca nuestra industria, por entender que el rápido ritmo de su desarrollo actual es ruinoso para nuestro país; o niegan la conveniencia de las asignaciones para la organización de koljoses y sovjoses, por creer que esto es dinero tirado a la calle; o niegan la conveniencia de la lucha contra el burocratismo sobre la base de la autocrítica, por entender que la autocrítica quebranta nuestro aparato; o exigen que se suavice el monopolio del comercio exterior, etc., etc., eso quiere decir que en las filas de nuestro Partido hay gente que — quizá sin que ella misma se dé cuenta — intenta adaptar nuestra edificación socialista a los gustos y a las necesidades de la burguesía “soviética”.

    El triunfo de la desviación de derecha en nuestro Partido supondría un fortalecimiento enorme de los elementos capitalistas en nuestro país. ¿Y qué significa fortalecer los elementos capitalistas en nuestro país? Significa debilitar la dictadura del proletariado y acrecer las posibilidades de restauración del capitalismo.

    Por tanto, el triunfo de la desviación de derecha en nuestro Partido significaría el desarrollo de las condiciones necesarias para la restauración del capitalismo en nuestro país.

    ¿Existen en nuestro país, en el País Soviético, condiciones que hagan posible la restauración del capitalismo? Sí, existen. Tal vez eso parezca extraño, pero es un hecho, camaradas. Hemos derrocado el capitalismo, hemos implantado la dictadura del proletariado y desarrollamos a ritmo acelerado nues-

pág. 316

tra industria socialista, ligando a ella la economía campesina. Pero aún no hemos extirpado las raíces del capitalismo. ¿Dónde anidan esas raíces? Anidan en la producción mercantil, en la pequeña producción de la ciudad y, sobre todo, del campo.

    La fuerza del capitalismo reside, como dice Lenin, “en la fuerza de la pequeña producción. Porque, desgraciadamente, queda todavía en el mundo mucha, muchísima pequeña producción, y la pequeña producción engendra capitalismo y burguesía constantemente, cada día, cada hora, espontáneamente y en masa” (v. t. XXV, pág. 173).

    Es evidente que como la pequeña producción tiene en nuestro país un carácter masivo y hasta predominante, y como engendra capitalismo y burguesía constantemente y en masa, sobre todo bajo las condiciones de la Nep, se dan en nuestro país condiciones que hacen posible la restauración del capitalismo.

    ¿Existen en nuestro país, en el País Soviético, los medios y las fuerzas necesarios para destruir, para eliminar la posibilidad de restauracion del capitalismo? Sí, existen. Por eso, precisamente, es acertada la tesis de Lenin sobre la posibilidad de edificar en la U.R.S.S. la sociedad socialista completa. Para ello es necesario consolidar la dictadura del proletariado, fortalecer la alianza de la clase obrera y los campesinos, desarrollar nuestras posiciones dominantes desde el punto de vista de la industrialización del país, imprimir un ritmo rápido al desarrollo de la industria, electrificar el país, dar a toda nues tra economía nacional una nueva base técnica, organizar la cooperación en masa de los campesinos y elevar el rendimiento de sus haciendas, agrupar gradualmente las haciendas campesinas individuales en haciendas sociales y colectivas, desarrollar los sovjoses, limitar y vencer a los elementos capitalistas de la ciudad y del campo, etc., etc. He aquí lo que dice Lenin a propósito de esto:

pág. 317

    “Mientras vivamos en un país de pequeñas haciendas campesinas, el capitalismo tendra en Rusia una base económica más sólida que el comunismo. Es necesario recordarlo. Todo el que observa atentamente la vida del campo, comparándola con la vida de la ciudad, sabe que no hemos extirpado las raíces del capitalismo, ni hemos eliminado el fundamento, la base del enemigo interior. Este se apoya en la pequeña hacienda, y para quebrantarlo no hay más que un medio: dar a la economía del país, comprendida la agricultura, una nueva base técnica, la base técnica de la gran producción moderna. Y esta base no puede ser más que una: la electricidad. El comunismo es el Poder Soviético más la electrificación de todo el país. De lo contrario, el país seguiría siendo un país de pequeños campesinos, y es necesario que nos demos cuenta de ello con toda claridad. Somos más débiles que el capitalismo no sólo en escala mundial, sino también dentro del país. Eso es bien notorio. Nosotros lo hemos comprendido y haremos de manera que la base económica, constituida hoy por la pequeña producción campesina, pase a ser la gran industria. Y sólo cuando el país esté electrificado, cuando haya mos dado a la industria, a la agricultura y al transporte la base técnica de la gran industria moderna, sólo entonces venceremos definitivamente” (t. XXVI, págs. 46-47).

    Resulta, en primer lugar, que mientras vivamos en un país de pequeñas haciendas campesinas, mientras no hayamos extirpado las raíces del capitalismo, éste tendrá en nuestro país una base económica más sólida que el comunismo. A veces se derriba un árbol, pero no se extirpa sus raíces, por faltar las fuerzas para ello. De aquí, precisamente, dimana la posibilidad de la restauración del capitalismo en nuestro país.

    Resulta, en segundo lugar, que, además de la posibilidad de la restauración del capitalismo, existe también, en nuestro país, la posibilidad del triunfo del socialismo, ya que podemos destruir la posibilidad de restauración del capitalismo, podemos extirpar las raíces del capitalismo y conseguir el triunfo definitivo sobre éste en nuestro país si desplegamos una in tensa labor de electrificación del país, si damos a la industria, a la agricultura y al transporte la base técnica de la gran in-

pág. 318

dustria moderna. De aquí, precisamente, dimana la posibilidad del triunfo del socialismo en nuestro país.

    Resulta, por último, que no es posible edificar el socialismo sólo en la industria, dejando la agricultura a merced del desarrollo espontáneo, con el criterio de que el campo “seguirá por sí mismo” a la ciudad. La existencia de una industria socialista en la ciudad es un factor fundamental para la transformación socialista del campo. Pero eso aún no quiere decir que este factor sea del todo suficiente. Para que la ciudad socialista pueda llevar tras de sí definitivamente al campesinado, es necesario, como dice Lenin, “dar a la economía del país, comprendida la agricultura [*], una nueva base técnica, la base técnica de la gran producción moderna”.

    ¿No se halla en contradicción con esta cita de Lenin otra cita tomada de sus obras, según la cual “la Nep nos asegura por completo la posibilidad * de construir los cimientos de la economía socialista”? No; no hay tal contradicción. Lejos de ello, ambas citas coinciden por entero. Lenin no dice, ni mucho menos, que la Nep nos depare el socialismo ya hecho. Lo único que nos dice es que la Nep nos asegura la posibilidad de construir los cimientos de la economía socialista. Entre la posibilidad de llevar a cabo la edificación del socialismo y su construcción efectiva hay una gran diferencia. No hay que confundir la posibilidad con la realidad. Precisamente para convertir esta posibilidad en realidad es para lo que Lenin propone la electrificación del país y que se dé la base técnica de la gran industria moderna a la industria, a la agricultura y al transporte, como condición del triunfo definitivo del socialismo en nuestro país.


    * Subrayado por mí. J. St.

pág. 319

    Pero no es posible realizar en uno o dos años esta condición necesaria para llevar a cabo la edificación del socialismo. No es posible en uno o dos años industrializar el país, construir una potente industria, organizar en cooperativas a masas de millones de campesinos, dar una nueva base técnica a la agricultura, agrupar las haciendas campesinas individuales en grandes haciendas colectivas, desarrollar los sovjoses, limitar y vencer a los elementos capitalistas de la ciudad y del campo. Para esto hacen falta años y años de intensa labor constructiva de la dictadura del proletariado. Y mientras no se haga esto — y no se hará de repente –, seguiremos siendo un país de pequeñas haciendas campesinas, en el que la pequeña producción engendrará capitalismo y burguesía constantemente y en masa y donde seguirá existiendo el peligro de restauración del capitalismo.

    Y como el proletariado de nuestro país no vive en el vacío, sino dentro de la vida más real y concreta, con toda su diversidad, los elementos burgueses, que surgen sobre la base de la pequeña producción “cercan al proletariado por todas partes de elemento pequeñoburgués, lo impregnan de este elemento, lo corrompen con él, provocan constantemente en el seno del proletariado recaídas de pusilanimidad pequeñoburguesa, de atomización, de individualismo, de oscilaciones entre la exaltación y el abatimiento” (Lenin, t. XXV, pág. 189) e infunden, de este modo, al proletariado y a su Partido ciertas vacilaciones, cierta indecisión.

    Ahí reside la raíz y la base de todo género de vacilaciones y desviaciones contra la línea leninista en las filas de nuestro Partido.

    Por eso no hay que considerar como un asunto baladí el problema de la desviación derechista o “izquierdista” dentro de nuestro Partido.

pág. 320

    ¿En qué consiste el peligro de la desviación de derecha, francamente oportunista, dentro de nuestro Partido? En que menosprecia la fuerza de nuestros enemigos, la fuerza del capitalismo, en que no ve el peligro de restauración del capitalismo, en que no comprende la mecánica de la lucha de clases en las condiciones de la dictadura del proletariado, por cuya razón hace con tanta facilidad concesiones al capitalismo, exigiendo que se amortigue el ritmo del desarrollo de nuestra industria, exigiendo que se den facilidades a los elementos capitalistas del campo y de la ciudad, exigiendo que se relegue a segundo plano el problema de los koljoses y de los sovjoses, exigiendo que se suavice el monopolio del comercio exterior, etc., etc.

    Es indudable que el triunfo de la desviación de derecha en nuestro Partido desencadenaría las fuerzas del capitalismo, minaría las posiciones revolucionarias del proletariado y aumentaría las probabilidades de restauración del capitalismo en nuestro país.

    ¿En qué consiste el peligro de la desviación “izquierdista ” (trotskista) dentro de nuestro Partido? En que sobrestima la fuerza de nuestros enemigos, la fuerza del capitalismo, ve únicamente la posibilidad de restauración del capitalismo y no advierte la posibilidad de llevar a cabo la edificación del socialismo con las fuerzas de nuestro país, en que se deja llevar de la desesperación y se ve obligado a consolarse hablando de un supuesto termidorismo en nuestro Partido.

    De las palabras de Lenin cuando dice que, “mientras viva mos en un país de pequeñas haciendas campesinas, el capitalismo tendrá en Rusia una base económica más sólida que el comunismo”, de estas palabras de Lenin, la desviación de “izquierda” saca la falsa conclusión de que en la U.R.S.S. es absolutamente imposible llevar a cabo la edificación del socialis-

pág. 321

mo, de que no se conseguirá nada con los campesinos, de que la idea de la alianza de la clase obrera con los campesinos es una idea caduca, de que si no llega a tiempo en nuestra ayuda la revolución victoriosa en Occidente, la dictadura del proletariado en la U.R.S.S. deberá hundirse o degenerar, de que si no se acepta un plan fantástico de superindustrialización, aunque para realizarlo haya que romper con los campesinos, se tendrá que dar por fracasada la causa del socialismo en la U.R.S.S.

    De aquí el aventurerismo en la política de los desviacionistas de “izquierda”. De aquí los saltos “sobrehumanos” en la política.

    Es indudable que el triunfo de la desviación de “izquierda” en nuestro Partido llevaría a que la clase obrera se alejase de su base campesina, a que la vanguardia de la clase obrera se alejase del resto de la masa obrera, lo que, a su vez, conduciría a la derrota del proletariado y facilitaría la restauración del capitalismo.

    Como veis, ambos peligros, el de “izquierda” y el de derecha, ambas desviaciones respecto de la línea leninista, es decir, la desviación de derecha y la de “izquierda”, llevan, aunque partiendo de diferentes extremos, al mismo resultado.

    ¿Cuál de estos peligros es el peor? Yo creo que ambos son peores.

    La diferencia entre esas dos desviaciones, desde el punto de vista de una lucha eficaz contra ellas, consiste en que el peligro de la desviación de “izquierda” es más claro para el Partido, en este momento, que el de la desviación de derecha. La circunstancia de que llevemos ya varios años luchando intensamente contra la desviación de “izquierda” no podía, naturalmente, pasar en vano para el Partido. Es evidente que, en los años de la lucha contra la desviación “izquierdista”, contra

pág. 322

la desviación trotskista, el Partido ha aprendido mucho, y ya no es fácil engañarlo con frases “izquierdistas”.

    Por lo que se refiere al peligro de derecha, que existía ya antes y que ahora se manifiesta más acusadamente a consecuencia de haberse fortalecido la fuerza ciega pequeñoburguesa debido a la crisis del año pasado en los acopios, yo creo que es menos claro para ciertos sectores de nuestro Partido. Por eso, la tarea consiste en acentuar la lucha contra la desviación de derecha sin atenuar ni un ápice la lucha contra el peligro “izquierdista”, contra el peligro trotskista, y en tomar todas las medidas necesarias para conseguir que el peligro de esa desviación sea tan claro para el Partido como lo es el peligro trotskista.

    El problema de la desviación de derecha quizá no se plantearía ante nosotros con un carácter tan agudo como el que hoy presenta, si no estuviese relacionado con el problema de las dificultades de nuestro desarrollo. Pero el hecho es, precisamente, que la existencia de la desviación derechista complica las dificultades de nuestro desarrollo y frena su superación. Precisamente por eso, porque el peligro derechista entorpece la lucha para vencer estas dificultades, es por lo que el problema de eliminar ese peligro adquiere para nosotros particular importancia.

    Dos palabras sobre el carácter de nuestras dificultades. Conviene tener presente que nuestras dificultades no pueden de ningún modo ser consideradas dificultades debidas a una situación de estancamiento o de decadencia. Hay dificultades derivadas de la decadencia de la economía o de su estanca miento, en cuyo caso se hacen esfuerzos por conseguir que el estancamiento sea menos doloroso o la decadencia de la economía menos profunda. Nuestras dificultades no tienen nada de común con eso. El rasgo característico de nuestras dificul-

pág. 323

tades consiste en que son dificultades de ascenso, dificultades de crecimiento. Cuando nosotros hablamos de dificultades, nos referimos, generalmente, al tanto por ciento en que debemos elevar nuestra industria, al tanto por ciento en que debemos aumentar la superficie de siembra, a la cantidad de puds en que hay que elevar la cosecha por hectárea, etc., etc. Y precisamente porque nuestras dificultades son dificultades ligadas al ascenso, y no dificultades originadas por la decadencia o el estancamiento, no representan para el Partido un gran peligro.

    Pero las dificultades son, con todo y con eso, dificultades. Y como para vencerlas hace falta poner en tensión todas las fuerzas, hacen falta firmeza y tenacidad, y no todos poseen estas cualidades en grado suficiente, tal vez por cansancio o por agotamiento o porque se prefiera una vida más tranquila, sin luchas ni zozobras, comienzan precisamente las vacilaciones y la indecisión, los virajes hacia la línea de menor resistencia; empieza a hablarse de la necesidad de atenuar el ritmo de desarrollo de la industria, de dar facilidades a los elementos capitalistas; se niegan los koljoses y los sovjoses y, en general, todo lo que se salga de la situación habitual y apacible del trabajo cotidiano.

    Pero no podremos avanzar si no vencemos las dificultades que se alzan ante nosotros. Y para vencer esas dificultades, lo primero que hace falta es acabar con el peligro de derecha, lo primero que hace falta es vencer a la desviación derechista, que frena la lucha contra las dificultades e intenta quebrantar la voluntad de nuestro Partido en la lucha por vencer esas dificultades.

    Me refiero, naturalmente, a la lucha real, y no a la lucha verbal, a la lucha sobre el papel contra la desviación de derecha. Hay en nuestro Partido gente dispuesta, para tranquilizar

pág. 324

su conciencia, a proclamar la lucha contra el peligro de derecha de manera parecida a la que emplean a veces los popes al cantar el “Aleluya, aleluya”, pero que no toman ninguna medida práctica, absolutamente ninguna, para organizar sobre una base firme la lucha contra la desviación derechista y vencerla de hecho. Esa tendencia la llamamos nosotros transigencia con respecto a la desviación de derecha, francamente oportunista. No es difícil comprender que la lucha contra esta transigencia es inseparable de la lucha general contra la desviación derechista, contra el peligro de derecha, pues es imposible vencer la desviación derechista, la desviación oportunista, sin luchar sistemáticamente contra los transigentes, que dan amparo bajo sus alas a los oportunistas.

    La cuestión de los portadores de la desviación derechista tiene, indudablemente, interés, aunque no es lo que resuelve el problema. Tuvimos ocasión de tropezar con portadores del peligro derechista en las organizaciones de base de nuestro Partido el año pasado, durante la crisis en los acopios de cereales, cuando muchos comunistas de los subdistritos y de las aldeas se manifestaron contra la política del Partido, actuando en pro de la alianza con los kulaks. Como sabéis, esos elementos han sido expulsados de nuestro Partido esta primavera, cosa que se menciona especialmente en el conocido documento del C.C. de nuestro Partido, publicado en febrero de este año.

    Pero sería una equivocación decir que en el Partido no queda ya ninguno de esos elementos. Si subiéramos de la base a las organizaciones distritales y provinciales del Partido y escarbásemos a fondo en el aparato de los Soviets y de las cooperativas, podríamos descubrir también en ellos, sin gran esfuerzo, portadores del peligro derechista y de la transigencia con éste. Son conocidas las “cartas”, “declaraciones” y otros documentos de varios funcionarios del aparato de nuestro Partido

pág. 325

y de los Soviets en los que se refleja de un modo muy concreto la inclinación hacia la desviación derechista. Como sabéis, a estas cartas y documentos se aludía en el acta taquigráfica del Pleno de julio del C.C.

    Si nos remontamos todavía más y planteamos la cuestión respecto a los miembros del C.C., habremos de reconocer que también en él hay elementos, aunque ciertamente muy insignificantes, de transigencia con el peligro de derecha. El acta taquigráfica del Pleno de julio del C.C. es una prueba palmaria de ello.

    ¿Y en el Buró Político? ¿Hay en el Buró Político alguna desviación? No, en nuestro Buró Político no hay derechistas, ni “izquierdistas”, ni transigentes con unos ni con otros. Esto hay que decirlo aquí del modo más categórico. Ya es hora de acabar con los chismes difundidos por personas mal intencionadas para con el Partido y por los oposicionistas de toda clase, que dicen que en el Buró Político de nuestro C.C. existe una desviación derechista o una actitud transigente respecto a ella.

    ¿Se han producido vacilaciones y titubeos en la organización de Moscú o en su órgano dirigente, el Comité de Moscú? Sí, se han producido. Sería necio querer afirmar ahora que no se han dado titubeos y vacilaciones. El sincero discurso de Penkov es una prueba palmaria de ello. Penkov no es un hombre de última fila en la organización y en el Comité de Moscú. Y ya habéis escuchado cómo ha reconocido, abierta y francamente, sus errores en muchos e importantísimos problemas de la política de nuestro Partido. Eso no quiere decir, naturalmente, que todo el Comité de Moscú se haya dejado llevar por esas vacilaciones. Nada de eso. Documentos como el mensaje dirigido en octubre de este año por el Comité de Moscú a los afiliados de su organización demuestran de un modo indudable que el Comité de Moscú ha logrado sobreponerse a las va-

pág. 326

cilaciones de algunos de sus miembros. Y no dudo de que el núcleo dirigente del Comité de Moscú logrará corregir definitivamente la situación.

    Algunos camaradas están disgustados porque las organizaciones distritales del Partido han tomado cartas en el asunto planteando la necesidad de acabar con los errores y las vacilaciones de tales o cuales dirigentes de la organización de Moscú. No acierto a comprender las razones de ese disgusto. ¿Qué puede haber de malo en que los activos distritales de la organización de Moscú hayan hecho oír su voz, exigiendo la eliminación de los errores y las vacilaciones? ¿Acaso nuestro trabajo no transcurre bajo el signo de la autocrítica desde abajo? ¿Acaso no es un hecho que la autocrítica estimula la actividad de la base del Partido y de la masa proletaria en general? ¿Qué tiene, pues, de malo o de peligroso el que los activos distritales hayan estado a la altura de las circunstancias?

    ¿Ha procedido acertadamente el C.C. al intervenir en este asunto? Yo creo que el C.C. ha procedido acertadamente. Berzin estima que el C.C. procede con excesiva dureza, al plantear que se destituya a un dirigente de una organización de distrito, contra el que se manifestó su organización. Pero esto es completamente erróneo. Podría recordarle a Berzin algunos episodios de 1919 ó 1920, cuando ciertos miembros del C.C., que cometieron errores, no muy graves, a mi juicio, respecto a la línea del Partido, fueron ejemplarmente sancionados, a propuesta de Lenin; y, por cierto, uno de ellos fue destinado al Turkestán y otro estuvo a punto de ser expulsado del C.C.

    ¿Tenía razón Lenin, al proceder así? Yo creo que tenía toda la razón. La situación en el C.C. no era entonces la de hoy. La mitad del C.C. seguía a Trotski, y no existía una situación firme en el seno del propio C.C. Hoy, el C.C. procede de un modo incomparablemente más suave. ¿Por qué? ¿Acaso por-

pág. 327

que nosotros pretendamos ser más benignos que Lenin? No, no es por eso. Lo que ocurre es que hoy la situación del C.C. es más firme que entonces y esto le permite proceder con mayor suavidad.

    Tampoco tiene razón Sájarov al afirmar que el C.C. no tomó cartas en el asunto con la rapidez debida. Y no tiene razón, pues él ignora, al parecer, que, en rigor, el C.C. empezó a ocuparse del asunto en febrero de este año. Sájarov, si lo desea, puede convencerse de ello. Es cierto que la intervención del C.C. no dio inmediatamente resultados positivos. Pero sería peregrino echarle la culpa al C.C.

    Conclusiones:

    1) el peligro derechista es un peligro grave para nuestro Partido, pues tiene sus raíces en la situación económico-social de nuestro país;

    2) el peligro de la desviación derechista lo agrava la existencia de dificultades que es imposible vencer si no se vence la desviación derechista y la transigencia con ella;

    3) en la organización de Moscú ha habido vacilaciones y titubeos, ha habido elementos de inestabilidad;

    4) el núcleo del Comité de Moscú, con la ayuda del C.C. y de los activos de las organizaciones de distrito, ha tomado todas las medidas necesarias para acabar con las vacilaciones;

    5) no puede caber duda de que el Comité de Moscú logrará sobreponerse a los errores que se han perfilado;

    6) la tarea consiste en acabar con la lucha interna, en fundir en un solo bloque la organización de Moscú y en llevar a cabo con éxito las nuevas elecciones de dirigentes de las células sobre la base de una amplia autocrítica. (A p l a u s o s)

J. V. Stalin, Obras, t. XI.

La multipolaridad: ¿dos mundos, o disputa interimperialista

 La Primera Guerra Mundial tuvo como consecuencia principal la apertura de una brecha en el frente único imperialista y la separación de Rusia del sistema capitalista mundial. Luego, como producto de la victoria del sistema socialista en la URSS, el capitalismo dejó de ser el único sistema en la economía mundial.

Zhdánov

Pável Blanco Cabrera

Primer Secretario del CC del PCMPavelBlanco1

La Segunda Guerra Mundial que culminó con la victoria antifascista impuso una nueva correlación de fuerzas en lo internacional, la cual fue construyéndose en las Conferencias de Teherán, Yalta y Potsdam y habría de concretarse en el surgimiento de la Organización de las Naciones Unidas.

Tal correlación no fue resultado de una confrontación interimperialista por reparto de territorios y mercados, por la búsqueda de una mejor posición en la pirámide imperialista, pues la naturaleza de la Segunda Guerra Mundial fue la búsqueda de la destrucción del socialismo en la URSS, lo que contó en principio con la complicidad y aval de los países involucrados en el conflicto, aún de aquellos que más tarde harían parte de los Aliados. Es conocido que Inglaterra tenía entre sus objetivos la liquidación del socialismo –“ahogar al niño en la cuna”- desde 1917, año en que triunfó la Gran Revolución Socialista de Octubre y se instauró el poder de los soviets, es decir el poder de los obreros y campesinos. EEUU esperó a ver como se definían las fuerzas[2], pero aún avanzada la guerra, entre los monopolios norteamericanos y los de Alemania Nazi se mantenían fuertes vínculos comerciales y financieros. Puede afirmarse que en general los países imperialistas tenían una sorda complicidad con los objetivos anticomunistas del fascismo alemán y las políticas guerreristas de Hitler, que aguardaban la derrota de la URSS[3] en tanto que país que construía un mundo nuevo.

La construcción socialista en la URSS era un hecho inobjetable después del derrocamiento del viejo orden; con la colectivización del campo y la industrialización, basados en el poder obrero, la socialización de los medios de producción, la planificación central, surgía una nueva sociedad que representaba el anhelo de los explotados del mundo; los obreros de todos los rincones del planeta veían la vida nueva como un ejemplo a seguir y se organizaban en consecuencia, desafiando la represión de la clase dominante. En la URSS el trabajo, la salud, la vivienda, la educación, la cultura eran garantizados para el proletariado; la emancipación de la mujer daba pasos agigantados; los niños crecían en condiciones diferentes a las de sus padres y abuelos, que habían tenido que trabajar desde temprana edad sometidos por un régimen oprobioso de semiesclavitud. La estadística no miente: la vida nueva se abría paso con la revolución proletaria, con la construcción del socialismo-comunismo, con gran optimismo a pesar de los sacrificios y dificultades provocados por la contrarrevolución interna y externa.

De manera consecuente la URSS se convirtió también en una base de apoyo para el proletariado y su lucha a escala internacional, en primer lugar, con la construcción de un país multinacional; con la forja de la Internacional Comunista,  que permitió que en buena parte del mundo se organizaran partidos comunistas acelerando positivamente la lucha de clases en el contexto de la crisis general del capitalismo que inició en 1929; se dieron por doquier estallidos revolucionarios que recibieron el firme apoyo del poder soviético: en Hungría, Turín, Shanghái, Brasil con la Columna Prestes, el triunfo del poder popular en Mongolia. Las luchas revolucionarias en China y en España Republicana contaron siempre con el apoyo de la Unión Soviética, respaldo que, enfatizamos, no se manifestaba sólo en declaraciones de solidaridad, sino en una política concreta, tangible, de vidas y bienes.

Junto con la Comintern, la KIM, la Profintern -es decir los partidos comunistas, las juventudes comunistas y la Internacional de Sindicatos Rojos-, que contribuyeron a forjar al movimiento comunista, también había un silencioso pero vital trabajo para traducir las obras del marxismo-leninismo a diferentes idiomas, proporcionando una ayuda extraordinaria a la fusión del socialismo científico con el movimiento obrero. Para los que suscribimos la tesis marxista de que las ideas pueden convertirse en fuerza material, el rol de Ediciones en Lenguas Extranjeras (y sus sucesivas denominaciones) del Instituto Marx-Engels-Lenin-Stalin de Moscú, del aparato de traducciones de la Comintern para poner los clásicos a disposición de los trabajadores del mundo, potenció fuertemente y hasta nuestros días el accionar de toda fuerza revolucionaria.

El rol de la URSS, altamente subversivo, fue comprendido por la reacción; y frente a la ola revolucionaria, el imperialismo desató la fuerza contrarrevolucionaria del fascismo, permitió el rearme de Alemania e incentivó el rol belicista de los monopolios que se expresaban políticamente en el partido Nazi y en la doctrina designada específicamente “anti-Comintern”.

El carácter de la guerra que se preparaba fue muy claro para la Internacional Comunista y sus secciones nacionales; la defensa de la URSS era la defensa del socialismo y de la perspectiva revolucionaria; se produjo en el VII Congreso un viraje táctico, expresado en el informe de Dimítrov, en esa dirección, es decir, hacer todo para la defensa de la URSS, país del socialismo, con la línea del frente popular.

En la URSS -y pueden estudiarse los materiales del XVIII Congreso del Partido Comunista Bolchevique de la URSS- hay una intensa preparación para la confrontación. El Estado soviético se ve forzado a una serie de maniobras para ganar tiempo, mejorar las condiciones para la confrontación con la maquinaría bélica del III Reich.

Si bien el campo de batalla de la Gran Guerra Patria es principalmente el territorio soviético, lo cierto es que en tanto  guerra que tiene por propósito liquidar al socialismo, la pelea se libra en varios frentes, con una estrategia unificada de los comunistas del mundo. Tanto la acción del Ejército Rojo, de los partisano soviéticos, del Partido Comunista (Bolchevique) movilizado en su totalidad, como la acción de los partisanos en toda Europa y la acción clandestina antifascista donde destacaban los comunistas (incluido el interior de Alemania nazi, donde hubo una gran resistencia), así como la lucha de los frentes populares y del movimiento obrero mundial demandando la apertura del segundo frente en Europa y la alianza antifascista, influyeron decisivamente en el curso de la guerra y en la configuración del ulterior orden de la posguerra.

Sigue leyendo

Sobre el Materialismo Dialéctico y el materialismo histórico (STALIN)

Dejamos este excelente texto didáctico de Stalin para iniciarse en el Marxismo-Leninismo.

DESCARGA HACIENDO CLICK AQUÍ:

Sobre el materialismo dialéctico y el materialismo histórico (1938)

50109855

Enver Hoxha: Con Stalin (Memorias) Tirana 1979

stalin_hoxha

DESCARGA PINCHANDO AQUI:

ENVER HOXA: Con Stalin (Recordaciones)

Memorias de Enver Hoxha sobre sus encuentros personales con Stalin. Se abordan temas variados destacándose las mediadas contra las acciones del imperialismo angloamericano, el apoyo y los debates ante la revolución griega, la traición de Tito, las campañas de terror sobre los albaneses de Kosova, la colectivización e industrialización de Albania, el papel del partido y de los comisarios políticos, la actitud ante la religión y el clero, entre otros, donde siempre Enver Hoxha recuerda los consejos y opiniones de Stalin como guía de los comunistas albaneses y la fraternal y humilde actitud con la que Stalin se abocaba a los problemas del pueblo albanes sin importar que se tratara de un pequeño país.

Extraido de:

https://produccionesdigsoyuz.wordpress.com

Un Partido con paredes de cristal (Alvaro Cunhal)

Dejamos este excelente libro del historico dirigente del Partido Comunista Portugués el camarada Alvaro Cunhal que sirve como referente para la formacion politica de nuestra militancia.

DESCARGA PINCHANDO AQUI:

UN PARTIDO CON PAREDES DE CRISTAL (LIBRO COMPLETO)

ng2334102